APUNTE.COM.DO.- Hay una pregunta que la República Dominicana debe comenzar a hacerse con mayor seriedad: ¿Queremos seguir siendo una sociedad de consumidores o estamos preparados para convertirnos en una nación de productores?

Nuestro país ha avanzado considerablemente. Hemos desarrollado el turismo, las zonas francas, las telecomunicaciones, la construcción, los servicios y múltiples actividades comerciales. Sin embargo, todavía tenemos una debilidad estructural: consumimos muchísimo más de lo que producimos en numerosos sectores estratégicos.

Importamos alimentos que podemos producir, bienes que podemos fabricar y productos terminados que podríamos transformar aquí, generando empleos y mayor valor agregado. El problema no es consumir. El problema es convertir el consumo en el principal objetivo de la sociedad, mientras la producción queda relegada.

Un país puede tener grandes centros comerciales, millones de teléfonos celulares y una enorme oferta de productos importados, pero eso no significa necesariamente que sea una nación rica. Un país se hace verdaderamente rico cuando tiene la capacidad de producir, transformar, innovar y vender al mundo.

Necesitamos cambiar nuestra mentalidad. La gran transformación que necesita la República Dominicana no es solamente económica. Es cultural. Tenemos que comenzar a enseñar que el éxito no consiste únicamente en conseguir un empleo. También consiste en aprender a crear productos, empresas, soluciones, tecnologías y empleos para otros.

Necesitamos que nuestros jóvenes no solamente sueñen con trabajar para una empresa, sino también con crear empresas. Que un agricultor pueda convertirse en empresario agroindustrial. Que un técnico pueda convertirse en fabricante. Que un estudimage.png