APUNTE.COM.DO.- Cada 30 de agosto se conmemora el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, una fecha para honrar a quienes han sufrido este crimen y crear conciencia sobre sus graves consecuencias para las víctimas, sus familias y la sociedad.
La Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó esta efeméride el 21 de diciembre de 2010, y desde 2011 se observa internacionalmente con el fin de destacar una práctica que constituye una grave violación de los derechos humanos.
La desaparición forzada ocurre cuando una persona es detenida, trasladada o privada de su libertad contra su voluntad por agentes del Estado o por personas o grupos que actúan con su autorización, apoyo o consentimiento, y luego las autoridades niegan información sobre su paradero.
Esta práctica deja a las víctimas fuera de la protección de la ley y causa un profundo sufrimiento a sus familiares, quienes viven la incertidumbre de no saber el destino de sus seres queridos.
La conmemoración también reivindica el derecho de las familias a conocer la verdad, obtener información sobre el paradero de los desaparecidos y acceder a mecanismos de justicia, reparación y garantías de no repetición.
República Dominicana fortalece mecanismos de búsqueda
Las autoridades dominicanas han impulsado mecanismos para mejorar la respuesta ante los casos de personas desaparecidas. En junio de 2026 se promulgó la Ley 25-26, que crea el sistema nacional Alertas RD para la búsqueda de personas desaparecidas y establece un Registro Nacional de Personas Desaparecidas.
Estas herramientas buscan coordinar mejor a las instituciones responsables y agilizar la respuesta ante denuncias de desaparición, facilitando la recopilación y organización de información que ayude a localizar a las personas.
En el marco de esta fecha, organizaciones de derechos humanos y organismos internacionales insisten en que los Estados adopten medidas eficaces para prevenir las desapariciones forzadas, investigar los casos y garantizar justicia para las víctimas y sus familias.
La jornada es un llamado a mantener la búsqueda de quienes siguen sin aparecer y a garantizar que sus familiares tengan acceso a información, acompañamiento institucional y mecanismos de reparación.