APUNTE.COM.DO.- Santo Domingo.- El presidente Luis Abinader ha convertido en prioridad de su gobierno la negociación de un acuerdo comercial más recíproco con Estados Unidos, en medio de presiones relacionadas con el arroz, el DR-Cafta, los aranceles estadounidenses y las normas sobre trabajo forzoso.
La postura del mandatario busca preservar las ventajas que han favorecido el intercambio bilateral durante años, pero también defender la protección de sectores sensibles de la economía y procurar que las nuevas condiciones comerciales se negocien en términos favorables para el país.
Durante un foro sobre inversión y nearshoring, Abinader aseguró que su administración trabaja activamente para lograr, en el menor tiempo posible, un acuerdo recíproco de tarifas con Estados Unidos.
“Su principal objetivo en el tiempo más breve posible es negociar un acuerdo recíproco de tarifas, como tiene que ser y como se merece la República Dominicana”, manifestó el jefe de Estado, refiriéndose a las gestiones encabezadas por el canciller Víctor -Ito- Bisonó.
La declaración se da en un contexto en que Washington y el Gobierno dominicano mantienen diferencias sobre la aplicación de los compromisos del DR-Cafta, especialmente en cuanto a la apertura del mercado del arroz.
El arroz es uno de los temas más sensibles de la agenda bilateral. Según Estados Unidos, República Dominicana debía eliminar desde enero de 2025 los aranceles al arroz estadounidense, conforme al calendario de desgravación del tratado. Sin embargo, el Gobierno dominicano ha optado por proteger la producción nacional mediante el Decreto 693-24, que establece la entrada libre de aranceles de 23,300 toneladas métricas de arroz estadounidense, mientras mantiene un arancel de 99 % para volúmenes superiores.
Para Washington, ese esquema no corresponde con los compromisos adquiridos bajo el tratado de libre comercio. La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos ha señalado que República Dominicana se comprometió a eliminar aranceles sobre productos agrícolas estadounidenses a partir del 1 de enero de 2025 y ha expresado preocupación por medidas que podrían afectar las obligaciones bajo el DR-Cafta.
La posición dominicana se basa en el impacto que una apertura total tendría sobre uno de los principales cultivos del país. El arroz es una actividad económica clave, con presencia en numerosas provincias y una cadena productiva que incluye productores, trabajadores agrícolas, factorías, transportistas, comerciantes y suplidores de insumos.
La discusión comercial trasciende el intercambio de mercancías y se conecta con la protección del empleo, la seguridad alimentaria y la estabilidad.
En otro ámbito, el presidente Abinader dispuso mediante el Decreto 502-26 una serie de medidas administrativas para prevenir, identificar, verificar y prohibir la importación de bienes elaborados con trabajo forzoso.