APUNTE.COM.DO.- La detección precoz mediante pesquisa permite identificar y extirpar lesiones precancerosas antes de que evolucionen a un tumor

El cuerpo suele enviar avisos antes de que una enfermedad avance, pero en el caso de los adultos jóvenes, estas señales frecuentemente son subestimadas. Frente al incremento sostenido de casos de cáncer colorrectal en personas menores de 45 años, la educación en salud y el autoreconocimiento de síntomas se han convertido en las herramientas más potentes para salvar vidas.

Normalizar el malestar digestivo por estilo de vida o estrés es una práctica común que retrasa el abordaje médico. Para combatir esta tendencia, la comunidad médica busca enseñar a la población a distinguir entre molestias pasajeras y manifestaciones clínicas que exigen una evaluación gastroenterológica formal.

Aprender a escuchar al cuerpo: síntomas sutiles que requieren atención

El cáncer colorrectal suele desarrollarse de manera silenciosa, pero a medida que las lesiones crecen pueden manifestar cambios sutiles. La Dra. Carla Días, médico gastroenterólogo, señala que ningún síntoma digestivo que persista en el tiempo debe ser ignorado, independientemente de la edad del paciente:

• Cambios en el patrón intestinal: Alteraciones sin causa aparente en la frecuencia o consistencia de las evacuaciones (diarrea o estreñimiento que se prolonga por más de dos semanas, o la alternancia entre ambos).

• Modificación en la forma de las heces: Evacuaciones notablemente más delgadas de lo habitual (con aspecto acintado o en forma de lápiz).

• Sangrado digestivo: Presencia de sangre en la poceta o en el papel higiénico (rojo brillante) o heces de coloración muy oscura o alquitranada.

• Sensación de evacuación incompleta: Tener la percepción constante de necesitar evacuar nuevamente justo después de haberlo hecho (tenesmo).

• Molestia abdominal persistente: Calambres, gases frecuentes, distensión o dolor punzante recurrente.

• Fatiga inexplicable y pérdida de peso: Cansancio crónico no asociado a esfuerzo físico (causado muchas veces por anemia oculta) o pérdida de kilos sin haber modificado la dieta.

"A menudo vemos pacientes jóvenes que han pasado meses tratando un sangrado con cremas para hemorroides o ignorando distensiones abdominales creyendo que es solo 'colitis por estrés'. Cuando las molestias persisten, autoatribuirse un diagnóstico o automedicarse no es una opción segura", advierte la Dra. Carla Días. "Aprender a exigir una evaluación médica oportuna y no quedarse con explicaciones superficiales puede cambiar radicalmente el pronóstico".

La pesquisa como herramienta de prevención primaria

La clave de la salud digestiva radica en la prevención. A diferencia de otros tipos de tumores, el cáncer colorrectal tiene la particularidad de originarse casi siempre a partir de pólipos (crecimientos benignos en la pared del colon) que tardan años en transformarse en cáncer.

A través de estudios de pesquisa como la colonoscopia, el gastroenterólogo no solo detecta la presencia de estos pólipos, sino que puede extirparlos en el mismo procedimiento antes de que se vuelvan malignos.

"La pesquisa no es solo para buscar un cáncer ya formado, es para evitar que aparezca. Si un joven presenta síntomas persistentes o tiene antecedentes familiares directos de pólipos o cáncer digestivo, la evaluación no debe postergarse. La salud digestiva empieza por perder el miedo a la consulta y actuar a tiempo", concluye la especialista.