APUNTE.COM.DO.- Anny Morrobel, maestra con más de dos décadas de labor, mujer de fe y sobreviviente de cáncer, enfrenta un nuevo desafío en su lucha contra el mieloma múltiple, un cáncer de sangre y médula ósea que le fue diagnosticado en 2022. Aunque en ese primer combate logró vencer la enfermedad y retomar su rutina, en este 2026 los síntomas regresaron y una biopsia confirmó que la afección había avanzado con un 60% de células plasmáticas.

Esta vez, el obstáculo no es únicamente la enfermedad, sino el acceso a los medicamentos que necesita: pomalidomida y carfilzomib, ambos de tercera línea y más efectivos, pero que no están a su alcance. "En mi tratamiento son 24 ampollas y cada una cuesta 70 mil pesos semanal, sin contar las pastillas que son casi 100 mil pesos adicionales, y ninguna familia puede sostener un costo tan elevado", lamenta Morrobel.

La maestra advierte que hay muchos pacientes en su misma situación que "hacen resistencia al Daratumumab, que es el medicamento aprobado en alto costo, y no hay una solución para ellos". Explica que se debe tomar aunque haya recaídas, porque la enfermedad tiene múltiples formas de presentarse y "no se pueden abandonar esos pacientes a su suerte".

Con una imagen que conmueve, compara su situación: "Es como cuando un niño tiene hambre y pasa por una tienda donde venden comida, pero no tiene dinero para comprarla". También señala que muchos pacientes desconocen que esas opciones existen, y ese desconocimiento también mata: "A veces el hecho de tú desconocer es lo que hace que mucha gente se muera sin recibir el tratamiento, porque no sabe por dónde voy, qué es lo que tengo que hacer".

El primer diagnóstico fue un proceso largo. En 2020, Anny comenzó con una anemia persistente que los médicos atribuyeron a miomas. En 2021 fue operada para extirparlos, pero tras la cirugía presentó fiebre y un fuerte dolor de espalda. "A mí me operaron, ya tenía el cáncer y no lo sabía", relata. Su cuerpo se fue apagando hasta que el 8 de diciembre de 2021 se desplomó durante una reunión de profesores.

Una especialista encontró un hallazgo poco común: glóbulos rojos agrupados como monedas apiladas, desplazados por células malignas. El 6 de enero de 2022, los resultados confirmaron el mieloma múltiple. Su esposo, Winston, intentó protegerla: "No busques nada, porque lo primero que dice es cáncer incurable de la sangre y de la médula", le advirtió.

Anny decidió no rendirse: "Eso es lo que dice la ciencia, pero vamos a ver qué es lo que dice Dios". Siguió seis meses de tratamiento con 24 sesiones de quimioterapia y un trasplante autólogo que la mantuvo aislada un mes en la Plaza de la Salud. Salió bien, pero con el miedo a vivir: "Yo decía: no sé vivir", confiesa.

Volvió a trabajar y en 2024 el cansancio regresó. Una nueva biopsia reveló que la enfermedad no se había ido. Empezó entonces con Daratumumab, un medicamento de alto costo que recibió gracias a Salud Pública y a la Fundación de Pacientes con Mieloma Múltiple, hasta que en 2026 la enfermedad avanzó nuevamente.

A pesar de tantas pruebas, la fe de Anny se ha fortalecido: "Yo siento que yo he tenido muchas pruebas, pero en todas y de todas Dios me libra, Dios me saca de ella". Hoy enfrenta el mismo diagnóstico con la misma fe de siempre, pero con el reto de pagar un tratamiento que necesita para volver a ganar la batalla.

Su historia es un llamado de atención sobre las dificultades que enfrentan los pacientes oncológicos en el país para acceder a tratamientos de última generación.