APUNTE.COM.DO.- Una de las imágenes más impactantes del regreso de la Fórmula 1 tras el parate veraniego fue la maniobra de Nico Hülkenberg para evitar chocar con su compañero Gabriel Bortoleto en la primera vuelta de la carrera principal del Gran Premio de Países Bajos, celebrado en Zandvoort.

El incidente se originó cuando Max Verstappen perdió el control de su Red Bull al pisar un charco de agua en la zona baja de la última curva peraltada del circuito, luego de una lluvia que humedeció la pista 40 minutos antes de la largada. El neerlandés impactó contra el muro exterior cuando marchaba séptimo, con 15 autos aún detrás.

Con restos esparcidos por la pista, Bortoleto hizo un trompo con su Audi y quedó oculto entre el humo de los neumáticos bloqueados. Hülkenberg apareció a escasos centímetros de su compañero y lo esquivó por reflejos, evitando un impacto grave. “¡Eso fue una locura! ¡Casi lo choco de costado!”, exclamó Hülkenberg por radio.

*La maniobra de Hulkenberg y su diálogo por radio con el equipo

El equipo terminó octavo y 13.º, prolongando su racha de puntos vigente desde Silverstone, y Hülkenberg sumó puntos por segunda carrera consecutiva. El director de carrera de Audi, Allan McNish, valoró el contraste: “Después de una primera vuelta así, salir todavía con puntos es, visto desde esa perspectiva, muy satisfactorio”.

En declaraciones al sitio Motorsport, McNish admitió que solo la repetición mostró lo ajustada de la maniobra: “Solo en la repetición se ve lo cerca que realmente estuvieron nuestros autos. Yo no había entendido del todo que Nico había pasado justo por el medio de la nube de humo”.

Para McNish, la clave no fue solo reflejos, sino lectura de trayectoria bajo presión: “Cuando algo sucede delante de ti, por un lado se pone en marcha un proceso mental; por otro, también está el instinto. Se trata de esa percepción de qué hay que hacer y hacia dónde hay que ir. Algunos la tienen y otros no”.

El ex piloto destacó que Hülkenberg anticipó que, tras el trompo en la curva peraltada antes de la recta principal, Bortoleto tendería a desplazarse hacia el interior de la pista, a la derecha. “Autos así, en una inclinación, tienden más bien a ir hacia arriba que hacia abajo”, explicó. También elogió a Bortoleto: “Consiguió mantener el auto en el centro de la pista y evitar que se lo llevara hacia arriba contra el muro. Eso me impresionó mucho”.

McNish consideró que el trompo “puede pasar” y señaló que esa curva peraltada era, con diferencia, la más difícil del circuito. Insistió en que controlar un coche en esas circunstancias exige una capacidad específica: “Ya sea instinto, habilidad, concentración o cualquier otra cosa: eso estuvo condenadamente bien salvado. Cualquiera que haya visto alguna vez carreras de NASCAR o de IndyCar sabe que para eso hace falta mucha capacidad”.