APUNTE.COM.DO.- Santo Domingo – La República Dominicana ha decidido mantener la protección a su producción nacional de arroz, a pesar de que el acuerdo de libre comercio con Estados Unidos (DR-Cafta) preveía la apertura total del mercado a partir de enero de 2025. Esta postura ha generado fricciones con Washington, que exige eliminar los aranceles conforme al tratado.

La protección se materializó mediante el Decreto 693-24, emitido por el presidente Luis Abinader a finales de 2024, justo antes de que venciera el período de desgravación para el arroz. Dicha disposición establece un contingente preferencial de 23,300 toneladas métricas de arroz provenientes de Estados Unidos y un arancel de 99% para cualquier cantidad que exceda ese límite.

En la práctica, la medida impide la entrada masiva de arroz importado, colocando una barrera económica significativa a las compras adicionales en el exterior. El Gobierno dominicano justifica esta decisión apelando a la seguridad alimentaria: el decreto declara al arroz como un producto sensible y advierte que mantener una producción estable es clave para garantizar el abastecimiento de la población.

Además, el documento señala que una afectación del cultivo tendría consecuencias económicas y sociales en las 21 provincias donde se produce el cereal. Abinader ya había anticipado desde 2023 que su administración protegería el sector, y las cifras oficiales muestran que la producción alcanzó 14.2 millones de quintales en 2024, superando el promedio de 12.9 millones del período 2016-2020.

En abril pasado, el ministro de Agricultura, Francisco Oliverio Espaillat, informó que el país contaba con más de cinco millones de quintales almacenados, sin incluir la cosecha en curso. Durante 2026, el Ejecutivo ha continuado enviando señales de que no abandonará esta política, y Abinader ha destacado que la agropecuaria ha sido clave para contener la inflación.

El costo comercial de la decisión es claro: el DR-Cafta establecía que desde enero de 2025 el arroz estadounidense debía ingresar sin restricciones arancelarias. Al no cumplirlo, República Dominicana se expone a posibles medidas comerciales de represalia por parte de Estados Unidos. El presidente resaltó en su rendición de cuentas del año pasado que cumplió su promesa de proteger al sector de la libre importación del cereal amparada en el acuerdo.