APUNTE.COM.DO.- Un maestro de Georgia se convirtió en héroe al sacrificar su vida para salvar a una niña de una corriente de resaca en una playa de Carolina del Sur. Derrick Moore, de 47 años, se encontraba disfrutando de un día de playa antes del inicio del nuevo año escolar cuando escuchó gritos de auxilio.
La pequeña Summer McCallum, de 10 años, era arrastrada mar adentro por una corriente de resaca a unos 30 metros de la costa. La menor se encontraba en Myrtle Beach con su tío, Ernest McCallum, en un viaje organizado para conmemorar el sexto aniversario de la muerte de su padre.
Cuando el tío de la niña vio que su sobrina luchaba por mantenerse a flote, corrió al agua. Detrás de él, un desconocido —Moore— se lanzó sin dudar para ayudar. Moore, maestro de primaria en la escuela Rockbridge, en las afueras de Atlanta, era conocido por sus alumnos como 'Coach'.
Debido a la fuerza de la corriente, Ernest McCallum fue arrastrado hacia el fondo y perdió el contacto con la niña. Al salir a la superficie, vio con alivio que el desconocido ya estaba junto a Summer. Logró volver a la orilla y, junto a otros hombres con tablas de surf, se dirigió de nuevo hacia la menor. Sin embargo, en el camino, perdió de vista a Moore.
Cuando los rescatistas llegaron hasta Summer, Moore ya no estaba. La niña relató que el hombre le dijo que se agarrara a su brazo y, cuando vieron acercarse a los otros rescatistas, él la empujó hacia ellos, permitiendo que la llevaran a un lugar seguro.
Mientras tanto, en St. Louis, Suzette Moore, madre de Derrick, recibió una llamada de la prometida de su hijo informándole que este había desaparecido mientras intentaba salvar a una niña en el mar. Suzette levantó las manos al cielo y rezó para volver a ver a su hijo.
Para quienes conocían a Derrick Moore, su heroica acción no fue una sorpresa. Su colega Sherry Weeks lo describió como un 'héroe enérgico, cortés y especial' que 'hacía todo con una sonrisa'. Este padre de cuatro hijos trabajó anteriormente en la escuela primaria Jolly, cerca de Atlanta, donde fue nombrado maestro del año 2024.
Su hermano, Kameron Glasper, recordó que a muchos niños de la escuela les encantaba el fútbol, y aunque Moore nunca había jugado ni entrenado ese deporte, formó un equipo para ofrecer a los alumnos una actividad extracurricular.
Suzette Moore calificó a su hijo como un 'espíritu libre' que amaba tanto a la gente que, de niño, lo llevó a la comisaría para tomarle las huellas dactilares porque temía que alguien pudiera llevárselo, debido a su carácter amigable.
