APUNTE.COM.DO.- Gemima Cadet echó un último vistazo a su habitación en Lake Worth, Florida, antes de partir. Ya había regalado cuadros llenos de sentimiento y libros que amaba. Aún en el cuarto vacío, con perchas en el armario, quedaba algo que atesoraba: la luz del sol que entraba por la ventana, que le había dado fuerzas en días difíciles.
Tras residir en Florida más de la mitad de su vida, esta mujer de 32 años conocía bien esa luz. Sin embargo, este sería un día difícil: junto a su madre, dejaba su casa para dirigirse al norte, hacia un futuro incierto.
Ese trayecto se ha vuelto conocido para muchos haitianos. Durante la primera administración Trump, una carretera que une el norte del estado de Nueva York con Montreal se convirtió en un punto de cruce frecuente entre los puertos de entrada. Pero desde entonces, las reglas han cambiado drásticamente y es mucho más complejo solicitar asilo en Canadá. Aun así, algunos lo intentan, especialmente aquellos cuyas protecciones contra la deportación en EE.UU. han sido revocadas.
“Algunas personas... a sabiendas de todos los riesgos y problemas, piensan: ‘Lo intentaré, porque no tengo otra opción y no puedo regresar a Haití’”, afirmó Fedora Mathieu, abogada de inmigración en Ottawa, cuyo despacho ha recibido un creciente número de llamadas de haitianos en Estados Unidos.
Para Cadet, el día que dejó Florida en enero sintió que no tenía alternativa. Reporta que hubo altibajos desde que la administración Trump anunció el fin de las protecciones para los haitianos, y que la incertidumbre constante la asfixiaba. Regresar a Haití sería demasiado peligroso, asegura, y quedarse en EE.UU. también empezaba a parecerle peligroso.
Algunos amigos le sugirieron esperar, pero Cadet se cuestionaba: “¿Cuánto tiempo más quieren que ponga mi vida en pausa?”.
“Esto es una pesadilla”
Thierry Jean-Baptiste, coordinador de inmigración e integración en la Oficina de la Comunidad Haitiana de Montreal, ha recibido llamadas desesperadas de personas en EE.UU. que solicitan ayuda. La reciente decisión de la Corte Suprema de EE.UU., que permitió a la administración Trump poner fin a las protecciones para cientos de miles de haitianos, dejó a muchos sin opciones claras. “Están preocupados. Están estresados. Esto es una pesadilla para ellos”, señaló Jean-Baptiste.
No se han reportado redadas migratorias importantes específicamente contra haitianos en EE.UU., pero el temor se extiende por las comunidades del país.






