APUNTE.COM.DO.- Un fragmento de origen indeterminado fue hallado en el barrio La Trocha, municipio de Pilón, provincia de Granma, en el sureste de Cuba. La pieza, de tamaño similar a una almendra y superficie irregular, quedó bajo custodia para determinar si proviene del espacio. Se someterá a estudios para establecer su composición y posible relación con un fenómeno atmosférico.
La hipótesis de que se trate de un meteorito es puesta en duda por el geólogo Manuel Iturralde Vinent, de la Academia de Ciencias de Cuba. El especialista señaló que sus características físicas no coinciden con las de los fragmentos que sobreviven al ingreso atmosférico, y que el material “parece quizás basura tecnológica circum terrestre procedente de la atmósfera”.
Iturralde indicó que la pieza “no tiene la corteza de fusión, es muy poroso, y la estructura de esferas con vacíos entre cada una no es propia del espacio”. La corteza de fusión es una capa superficial que se forma por el calentamiento extremo al atravesar la atmósfera; su ausencia es un elemento importante para la identificación.
Otro aspecto señalado por el científico es el lugar del hallazgo: “No hay un cráter que en fragmentos del tamaño de ese puede tener pocos centímetros de diámetro y profundidad”. La inexistencia de una marca de impacto no descarta el origen extraterrestre, pero añade dificultad a esa hipótesis.
La investigación combinará distintas evidencias. El objeto será sometido a análisis mineralógicos y químicos, y se revisarán registros de fenómenos atmosféricos. La comparación con datos satelitales y sismológicos puede ayudar a verificar si hubo un evento compatible con la caída de un cuerpo espacial.
La identificación de este tipo de materiales suele generar confusión, pues rocas terrestres poco comunes, residuos industriales o componentes tecnológicos pueden presentar formas y texturas inusuales. La clasificación definitiva requiere técnicas de laboratorio para determinar minerales y elementos, y descartar características incompatibles con materiales terrestres.
Localizar fragmentos tras un bólido es difícil. La geografía cubana, con áreas rurales y de acceso complicado, puede impedir la recuperación de piezas. Además, algunas muestras pueden deteriorarse o perderse antes de su evaluación científica. Por eso, un objeto observado tras una explosión o destello en el cielo no se considera automáticamente un meteorito.
Cuba tiene antecedentes documentados de caídas de meteoritos. El caso más reciente conocido ocurrió en Viñales, Pinar del Río, el 1 de febrero de 2019, cuando un condrito ordinario ingresó a la atmósfera y se fragmentó, dejando restos observados como una bola de fuego con estela y explosión.
También se registran caídas en Las Canas (1844), Bacuranao (1974), Santa Isabel de las Lajas (1994) y Ramón de las Yaguas (2021). Si se confirma el origen extraterrestre del fragmento de Pilón, este se sumaría a esa lista.
Hasta que concluyan los estudios, la naturaleza del objeto permanece sin confirmar. El análisis de su composición, estructura y contexto de hallazgo será clave para determinar si es un meteorito o un material terrestre o tecnológico. Solo la convergencia de pruebas permitirá saber qué cayó en Pilón.