APUNTE.COM.DO.- El único jugador elegido de manera unánime al Salón de la Fama de Cooperstown habla de su fe, su vínculo con República Dominicana, su compromiso con Samaná y deja un mensaje a la juventud.
Santo Domingo. El nombre de Mariano Rivera ocupa un lugar único en la historia del béisbol: fue el primer y hasta ahora único jugador elegido de manera unánime al Salón de la Fama de Cooperstown, un reconocimiento que coronó una carrera extraordinaria con los Yankees de Nueva York, cinco campeonatos de la Serie Mundial y el récord histórico de 652 salvamentos en las Grandes Ligas.
Sin embargo, para el legendario exlanzador panameño, los grandes logros deportivos no constituyen la medida definitiva del éxito. Rivera afirma que poner a Dios en primer lugar, servir a los demás, prepararse y mantener los valores son los fundamentos que han guiado su vida dentro y fuera del terreno de juego.
Durante una entrevista concedida a Moisés González, de Despertar Nacional, Rivera habló de su fe, de la relación especial que ha construido con República Dominicana, de su compromiso con las comunidades y de los proyectos que desarrolla en Samaná.
“Para mí es un privilegio y un placer estar aquí en la República Dominicana. Amo este país y siempre me han recibido con mucho cariño. Es algo muy especial para mí”, expresó.
La fe, el fundamento de su vida
Rivera recordó con especial emoción su histórica visita a República Dominicana en 2007, cuando predicó la Palabra de Dios junto a su esposa ante miles de personas en Lucerna, Santo Domingo Este.
La actividad contó con el respaldo de la Iglesia Tabernáculo de Salvación y Alabanza, pastoreada por la pastora Cristina Gregorio y la pastora Bellanira Milagros Bello, que le abrió sus puertas para compartir un mensaje de fe, esperanza y salvación con la comunidad.
El miembro del Salón de la Fama recordó que aquella experiencia marcó profundamente su vida, especialmente al ver a niños, jóvenes y adultos acercarse al Señor.
“Para mí esa visita fue especial. Ver a niños, jóvenes y adultos aceptar al Señor fue algo muy importante. Lo seguimos haciendo porque entendemos que llevar a las personas a los caminos de Dios es la mayor misión que podemos cumplir. Sin Dios es imposible, como dice la Palabra”, manifestó.
Al recordar aquel encuentro, Rivera envió un afectuoso saludo a las pastoras Cristina Gregorio y Bellanira Milagros Bello, de la Iglesia Tabernáculo de Salvación y Alabanza, agradeciéndoles el cariño recibido durante aquella visita y reafirmando el vínculo espiritual y de amistad que mantiene con la congregación.
Un mensaje a la juventud: Dios primero
Uno de los principales mensajes de Rivera durante la conversación estuvo dirigido a los jóvenes dominicanos que sueñan con llegar al béisbol profesional.
El exlanzador de los Yankees les recomendó no abandonar sus estudios mientras desarrollan sus carreras deportivas y, sobre todo, fortalecer su relación con Dios.
“Mi consejo para todos los jóvenes es que nunca dejen los estudios mientras juegan béisbol. Prepárense, porque la educación siempre será una herramienta para la vida. Pero, por encima de todo, busquen primero el reino de Dios y su justicia; luego la educación y después el deporte”, afirmó.
Rivera recordó que él también soñó con llegar a las Grandes Ligas y atribuyó a Dios las oportunidades que encontró durante su trayectoria.
“Los sueños están para cumplirse. Yo soñé con llegar a las Grandes Ligas y Dios abrió las puertas. Si trabajan con disciplina, pasión y ponen a Dios en primer lugar, también podrán alcanzar sus metas”, sostuvo.
Para Rivera, el talento deportivo debe estar acompañado de educación, disciplina, principios y una formación que permita a los jóvenes prepararse tanto para los triunfos como para los desafíos que encontrarán fuera del terreno de juego.
Samaná: fe, servicio y compromiso comunitario
Esa visión de servicio también está presente en los proyectos sociales y ambientales que Rivera impulsa en República Dominicana.
Durante la entrevista se refirió especialmente a su compromiso con Samaná, provincia que, según explicó, aprecia profundamente y donde trabaja en iniciativas orientadas a contribuir con la protección ambiental y mejorar la calidad de vida de las comunidades.
“Samaná es un lugar que aprecio muchísimo. Queremos hacer inversiones que permitan limpiar esa hermosa zona de la República Dominicana, eliminar los problemas de contaminación y aportar al bienestar de la comunidad. Para nosotros no se trata solamente de un negocio; es un privilegio servir a la gente y proteger un lugar tan valioso”, afirmó.