APUNTE.COM.DO.- SANTO DOMINGO. La empresa minera Barrick Pueblo Viejo se presenta como uno de los principales aliados de República Dominicana, siendo la inversión extranjera directa de mayor impacto en el país.
Su presidenta, Gisselle Valera, destacó los aportes fiscales, las exportaciones, la generación de empleos y las compras a suplidores nacionales.
En lo que va del año, la compañía ha contribuido al fisco con unos US$440 millones, acercándose a igualar o superar los aproximadamente US$650 millones pagados durante 2025.
Valera resaltó que las exportaciones alcanzan valores cercanos a los 1,700 millones de dólares en 2026, posicionando el oro como el principal rubro de exportación del país.
Carlos Severino, superintendente de Impuestos de Barrick, aseguró que el Estado ha percibido unos US$1,600 millones tras las renegociaciones, mientras que los aportes fiscales totales desde el inicio de las operaciones rondan los US$4,600 millones.
La minera cuenta con más de 3,000 empleados directos, de los cuales el 57 % es oriundo de la provincia Sánchez Ramírez. Según estimaciones, por cada puesto directo se impactan alrededor de diez personas, extendiendo su incidencia económica y social a decenas de miles de ciudadanos.
Isaac Luciano, gerente general de Barrick Pueblo Viejo, explicó que se suman más de US$700 millones anuales en compras de bienes y servicios a suplidores locales y nacionales.
“La construcción de esta presa nos permitirá seguir aportando valor a la República Dominicana y a las comunidades, en términos de beneficios, empleos y contribuciones a nuestros suplidores”, declaró Luciano.
La gran apuesta de la minera está concentrada en la expansión de Pueblo Viejo y la construcción de una nueva presa de almacenamiento de relaves, que permitirá extender la vida de la mina más allá de 2045.
“Consideramos que el depósito tiene las condiciones necesarias y que el mercado, por ahora, se mantiene favorable. Nuestro enfoque es finalizar la construcción de la presa, lo que nos garantizará la permanencia en el país”, explicó.
La ampliación supone una nueva inyección de capital para una operación cuya inversión inicial fue estimada en unos US$3,700 millones, de los cuales alrededor de US$1,400 millones habrían sido recuperados.
Uno de los procesos más complejos ha sido el reasentamiento de las comunidades en el área de influencia del proyecto, que ha generado oposición de algunos líderes comunitarios. Barrick asegura que ya ha conseguido la aceptación del 96 % de los paquetes de compensación, gracias al acuerdo transaccional firmado en junio de 2025 entre comunidades, empresa y Estado.
El reasentamiento ha supuesto una inversión de aproximadamente RD$20,000 millones e implica la integración de seis comunidades en Nuevo Horizonte, donde más de 580 familias ya han sido reubicadas. “Estamos prácticamente culminando este proceso”, afirmó Valera, quien definió a Nuevo Horizonte como una comunidad modelo.
La compañía asegura que la transferencia de conocimientos ha permitido que alrededor del 98 % de las labores sean realizadas por personal local, incluyendo procesos altamente especializados.
Barrick trabaja junto al Fondo Minero de Sánchez Ramírez en la elaboración de un plan quinquenal de desarrollo provincial, mientras participa en comités comunitarios para identificar necesidades.
Gisselle Valera llegó a la industria minera luego de trabajar 16 años en una oficina de abogados. En noviembre de 2024 ingresó a Pueblo Viejo como gerente legal y pocos meses después asumió la presidencia. Reconoció que dirigir una de las mayores inversiones privadas del país supone un reto adicional por ser una industria históricamente dominada por hombres, pero se mostró optimista. La empresa ya desarrolla trabajos de exploración en el este y la zona fronteriza del país.