APUNTE.COM.DO.- La NASA confirmó este miércoles que la misión que buscaba prolongar la vida útil del telescopio espacial Swift ha sido cancelada definitivamente, por lo que el observatorio continuará perdiendo altura hasta reingresar de forma incontrolada a la atmósfera terrestre hacia finales de este año.
La decisión se tomó después de que persistieran problemas en el sistema de control de altitud de la nave espacial comercial LINK, desarrollada para capturar el telescopio y elevarlo a una órbita más alta, con el fin de extender su misión científica.
La nave, lanzada el mes pasado, debía ejecutar una maniobra inédita para interceptar a Swift, un satélite que carece de asas o puntos de anclaje, lo que hacía especialmente compleja la operación. Los especialistas preveían dedicar cerca de un mes a estudiar la mejor estrategia para aproximarse y empujarlo hacia una órbita más segura, pero finalmente el plan fue descartado.
Con la misión cancelada, la NASA explicó que el telescopio seguirá descendiendo gradualmente hacia las capas más densas de la atmósfera, donde se desintegrará durante su reingreso.
Aunque el rescate fue suspendido, la agencia indicó que la nave LINK permanecerá operando cerca de Swift para poner a prueba tecnologías que podrían ser fundamentales en futuras misiones de mantenimiento y servicio de satélites, además de recopilar datos que ayuden a perfeccionar este tipo de operaciones.
Lanzado en 2004 y con un costo estimado de 500 millones de dólares, el telescopio Swift ha sido una de las principales herramientas de la astronomía moderna para detectar y estudiar los estallidos de rayos gamma, considerados las explosiones más energéticas del universo.
El observatorio no dispone de un sistema de propulsión propio que le permita corregir su órbita. Como ocurre con otros satélites envejecidos, la tenue atmósfera presente a cientos de kilómetros de altura genera una ligera resistencia que reduce paulatinamente su velocidad y provoca una pérdida constante de altitud.
Una situación similar enfrenta el telescopio espacial Hubble, que también lleva más de tres décadas en órbita y, al no contar con motores propios, depende de futuras intervenciones para evitar que su trayectoria continúe degradándose con el paso del tiempo.