APUNTE.COM.DO.- La Organización de Estados Americanos (OEA) dio luz verde a una convocatoria urgente de cancilleres del continente para repudiar el plan de la dictadura nicaragüense de suspender de forma permanente los comicios presidenciales y legislativos, medida que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo prevé ejecutar a partir de septiembre.
La decisión fue adoptada por 29 países, con el voto en contra de Brasil y la abstención de México. Los gobiernos de Luiz Inácio Lula da Silva y Claudia Sheinbaum coincidieron en su postura, aunque recurrieron a mecanismos distintos al momento de manifestarse.
La cumbre diplomática aún no tiene fecha concreta, pero debería celebrarse antes del 1 de septiembre, día en que la Asamblea Nacional nicaragüense tiene previsto abolir el derecho al voto.
Durante el debate previo a la votación, quedaron en evidencia las diferencias entre Estados Unidos y sus aliados frente a la posición de Brasil y México. Benoni Belli, embajador de Brasil ante la OEA, presentó una objeción formal con el objetivo de impedir que el organismo convocara a los cancilleres para tratar la situación. Sostuvo que primero deben agotarse las vías del Consejo Permanente y la Secretaría General, y que una reunión de cancilleres en este momento no contribuiría a una solución sustentable, sino que podría precipitar negociaciones con fines de visibilidad política.
Belli también respaldó la creación de un grupo de especialistas nacionales para abordar el tema, tal como lo sugirió el secretario general, Albert Ramdin. En su intervención, afirmó: “Esta conducta va en contra de las mejores actuaciones diplomáticas y también el espíritu de cooperación entre los organismos multilaterales”.
En respuesta, el embajador de Argentina, Carlos Cherniak, señaló que la posición de Brasil no tiene cabida ante la emergencia que vive Nicaragua. Manifestó que ningún país firmante de la Carta Democrática puede permanecer inerme ante la decisión del gobierno de Ortega de eliminar la democracia. Subrayó que los exiliados nicaragüenses y quienes han perdido su nacionalidad esperan una acción contundente de la OEA.
“Estamos en una situación de emergencia enorme”, dijo Cherniak, y añadió que “todos los exiliados nicaragüenses que nos acompañan están mirando qué va a hacer la OEA y qué va a hacer cada uno de los países en términos de solidaridad”.
El conflicto se originó el 19 de julio, cuando durante un acto oficial Daniel Ortega anunció la abolición de los derechos electorales: “No volverán a haber elecciones. (…) Se acabó la historia de que los partidos puestos por los yanquis volverán a llegar al Gobierno. ¡Jamás!”.
Ese anuncio, que la Asamblea Nacional ejecutaría el 1 de septiembre, activó los mecanismos institucionales de la OEA. Estados Unidos, con el respaldo de sus aliados latinoamericanos, solicitó la cumbre de cancilleres para repudiar la decisión y trazar una línea de acción que preserve el derecho al voto en Nicaragua.
Con la oposición de Brasil y la abstención de México, 29 países avalaron la convocatoria, que podría realizarse la próxima semana.