APUNTE.COM.DO.- La actualización metodológica anunciada por la Superintendencia de Pensiones (SIPEN) para medir los principales indicadores del Sistema Dominicano de Pensiones ha generado observaciones sobre la forma en que se contabilizan afiliados, cotizantes y pensionados.

Juan Carlos Jiménez Guerrero, exdirector técnico de la SIPEN, explicó que uno de los cambios consiste en una depuración de la base de afiliados, un registro que históricamente mantenía a las personas dentro del sistema independientemente de su condición actual.

A su entender, excluir a los afiliados fallecidos puede ser correcto para calcular la proporción de personas que cotizan, pero no necesariamente para otros indicadores financieros. Señaló que un afiliado fallecido puede conservar recursos en su Cuenta de Capitalización Individual (CCI) hasta que estos sean reclamados por sus beneficiarios o herederos.

Por esa razón, advirtió que, si esos fondos continúan formando parte del patrimonio total administrado, pero el afiliado es eliminado del cálculo, el saldo promedio por afiliado o cotizante podría resultar sobreestimado.

“Se debe tener mucho cuidado con el manejo de las informaciones estadísticas”, expresó Jiménez Guerrero, al indicar que una depuración puede ser válida para un indicador y, al mismo tiempo, provocar distorsiones en otro.

También hizo observaciones sobre la exclusión de pensionados por vejez. Explicó que una persona puede acceder a una pensión y continuar trabajando y cotizando, por lo que recibir ese beneficio no implica necesariamente dejar de ser afiliado al sistema.

En cuanto a los pensionados por discapacidad, consideró que no deben ser excluidos de la población afiliada, debido a que continúan vinculados al sistema cotizando de la pensión los aportes previsionales relacionados con la cobertura de vejez, discapacidad y sobrevivencia, además del Seguro Familiar de Salud.

Otro de los puntos señalados por el exdirector técnico es la ampliación hasta 12 meses de la ventana utilizada para actualizar las cifras de cotizantes y recoger pagos reportados de manera tardía.

Jiménez Guerrero entiende que este mecanismo puede alterar la lectura de las estadísticas mensuales, porque incorpora posteriormente aportes que no fueron registrados en el período en que originalmente se produjo la cotización.

A su juicio, esto puede provocar una sobreestimación de los cotizantes de un mes determinado y no necesariamente elimina las fluctuaciones que se buscan corregir.

El especialista también llamó la atención sobre el uso del término densidad de cotización.

Explicó que este indicador debe medir la relación entre la cantidad de meses que una persona ha cotizado y el tiempo que ha estado expuesta al mercado laboral formal. Por ejemplo, si una persona tiene diez años en el mercado laboral, equivalentes a 120 meses, y ha cotizado durante 80, su densidad de cotización sería de 66.67 %. Ese cálculo, aclaró, es distinto a medir qué proporción de los afiliados cotiza en un mes específico. Este último indicador corresponde, según explicó, a una densidad de cotizantes.

Jiménez Guerrero considera que la diferencia es importante porque ambos datos sirven para analizar aspectos distintos del sistema de pensiones y una interpretación incorrecta puede afectar la lectura de su funcionamiento.

Las observaciones se producen luego de que la SIPEN informara cambios en su metodología estadística con el objetivo de mejorar la calidad y precisión de los indicadores del Sistema Dominicano de Pensiones.