APUNTE.COM.DO.- Wall Street inició la semana con pérdidas ante el aumento de la tensión entre Estados Unidos e Irán y la falta de señales concretas sobre una salida negociada a la crisis en torno al estrecho de Ormuz. El deterioro del clima diplomático elevó la percepción de riesgo entre los inversores y volvió a poner al petróleo en el centro de las preocupaciones económicas.
Al cierre, el Dow Jones retrocedió 0,51% y quedó en 53.459 puntos, mientras el S&P 500 perdió 0,52%, hasta 7.745 unidades. El Nasdaq, que concentra a las compañías tecnológicas, descendió 0,32% y terminó en 26.644 puntos.
El movimiento representó un cambio de tono respecto de la semana anterior, cuando el S&P 500 y el Nasdaq habían terminado con balances positivos. Esta vez, las ventas alcanzaron a la mayoría de los sectores y reflejaron cautela frente a un conflicto que puede afectar al suministro energético y a la inflación.
La energía fue la principal excepción. El sector avanzó 0,87% mientras los operadores incorporaban al precio de los activos el riesgo de nuevas interrupciones en una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial de hidrocarburos.
La tensión se trasladó al mercado de deuda. El rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a 30 años llegó a 5,31%, su nivel más elevado en 19 años. El bono a diez años, utilizado como referencia financiera, subió hasta 4,728%.
El escenario se complicó después de que Donald Trump endureciera sus advertencias sobre Omán, país que participa en los contactos relacionados con el estrecho de Ormuz. El mandatario amenazó con bombardear el territorio omaní si consideraba que Mascate interfería en las negociaciones.
La disputa se produce cuando venció el período de 60 días contemplado en el memorando de entendimiento que buscaba encaminar conversaciones entre Washington y Teherán. El portavoz de la cancillería iraní, Esmail Baqai, sostuvo que ese plazo dejó de tener validez debido a las “violaciones” atribuidas a Estados Unidos.
Irán afirmó que su estrategia defensiva podría transformarse en una postura ofensiva y anticipó “sorpresas estratégicas”. Las declaraciones aumentaron la incertidumbre sobre el futuro de las negociaciones y sobre las condiciones de seguridad en torno a Ormuz.
El barril de Brent para entrega en octubre subió 2,66%, hasta 90,87 dólares, mientras el West Texas Intermediate (WTI) para septiembre avanzó 2,55%, hasta 84,50 dólares.
El encarecimiento del crudo genera preocupación porque puede trasladarse a los costos de combustibles, transporte y producción, dificultando el descenso de la inflación estadounidense. Esa posibilidad es especialmente relevante para la Reserva Federal, que evalúa la evolución de los precios antes de decidir futuros movimientos sobre las tasas de interés.
Un conductor señaló que gasta entre S/ 250 y S/ 280 semanales en petróleo, cuyo precio llegó a S/ 26 por galón. Foto: Eneos
El mercado enfrenta dificultades para determinar cuánto petróleo continúa saliendo del Golfo y por qué vías. El secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, afirmó que las escoltas militares permiten sacar entre ocho y nueve millones de barriles diarios a través del estrecho.
El analista Arne Lohmann Rasmussen advirtió que existe un debate sobre si el mercado está subestimando el volumen de crudo que ha logrado abandonar Oriente Medio. A su vez, David Morrison señaló que las nuevas tensiones desplazaron las preocupaciones que existían la semana pasada sobre la demanda.
Fuera de Wall Street, el oro terminó alrededor de 4.473 dólares por onza, el euro se ubicó en 1,1577 dólares y el bitcóin avanzó hasta 63.365 dólares. En tecnología hubo algunas excepciones al retroceso general: Micron ganó 4% e Intel 1%, impulsadas por el interés de los inversores en empresas vinculadas con la infraestructura necesaria para desarrollar inteligencia artificial.
