APUNTE.COM.DO.- La freidora de aire puede contribuir a reducir el consumo de electricidad en la cocina en comparación con un horno eléctrico convencional, especialmente cuando se emplea para preparar porciones pequeñas y durante periodos cortos. No obstante, el impacto en la factura depende de la potencia del aparato, el tiempo de uso y, sobre todo, del precio de la electricidad en cada país.

Una freidora doméstica suele tener una potencia de entre 1.200 y 1.800 vatios. Si se utiliza aproximadamente 30 minutos al día, el consumo mensual puede situarse entre 15 y 25 kWh.

En términos económicos, ese consumo representa un gasto relativamente bajo. Tomando como referencia precios residenciales promedio de electricidad, usar la freidora durante media hora diaria puede costar aproximadamente entre USD 1,30 y USD 5,20 al mes, dependiendo del país.

En Perú, donde el precio residencial de referencia es de unos USD 0,186 por kWh, consumir entre 15 y 25 kWh al mes supondría entre USD 2,79 y USD 4,65.

En México, con un precio aproximado de USD 0,109 por kWh, el mismo uso representaría entre USD 1,64 y USD 2,73 mensuales.

En Colombia, con una referencia cercana a USD 0,207 por kWh, el gasto estaría entre USD 3,11 y USD 5,18 al mes.

En Argentina, donde el precio residencial de referencia ronda los USD 0,087 por kWh, utilizarla durante media hora diaria supondría entre USD 1,31 y USD 2,18 mensuales.

Estos valores son estimaciones. El importe final en la factura puede variar por impuestos, cargos fijos, subsidios, tarifas diferenciadas y el nivel de consumo de cada hogar.

El cálculo del consumo eléctrico depende principalmente de la potencia y del tiempo de funcionamiento. Una freidora de 1.500 vatios, por ejemplo, consumiría aproximadamente 0,75 kWh durante 30 minutos si funcionara continuamente a su potencia máxima.

Los modelos pequeños, normalmente de 2 a 3 litros y con potencias de entre 700 y 1.200 vatios, pueden consumir entre 0,35 y 0,6 kWh en media hora.

Los equipos grandes, de 5 a 7 litros y con potencias de 1.500 a 2.000 vatios, pueden gastar aproximadamente 0,75 a 1 kWh durante el mismo periodo.

Además, el aparato no necesariamente utiliza su potencia máxima durante toda la cocción. Una vez que alcanza la temperatura seleccionada, el elemento calefactor puede apagarse y encenderse automáticamente para mantener el calor.

Un modelo grande consume más electricidad por sesión, pero puede resultar más eficiente cuando se necesita cocinar para varias personas. Por ejemplo, preparar cuatro porciones en una sola tanda puede ser más conveniente que utilizar una freidora pequeña y realizar tres o cuatro ciclos consecutivos. Por eso, elegir la capacidad adecuada también puede ayudar a controlar el consumo.

La temperatura y el tiempo de cocción son dos de los factores que más influyen. Una preparación de 15 minutos requiere menos electricidad que otra que necesita 40 minutos.

También importa la cantidad de alimentos. Si la cesta está demasiado llena, el aire caliente circula con mayor dificultad y la comida puede tardar más en estar lista.

Abrir constantemente la cesta tampoco ayuda. Cada apertura permite que escape parte del calor y obliga al aparato a recuperarlo.

La limpieza también es importante. Retirar restos de comida y grasa ayuda a mantener una correcta circulación del aire y permite que el equipo funcione de manera adecuada.

Hay varios hábitos sencillos que permiten reducir el consumo: ajustar la temperatura (no es necesario utilizar siempre la máxima potencia), evitar el precalentamiento innecesario (algunas preparaciones pueden comenzar directamente en frío), cocinar varias porciones siempre que no se sobrecargue la cesta, no abrir constantemente el aparato para conservar mejor el calor, cortar los alimentos de manera uniforme para una cocción más rápida y homogénea, secar los alimentos antes de cocinarlos para reducir el tiempo necesario y limpiar la freidora regularmente para facilitar la circulación del aire caliente.

Una freidora de aire puede gastar menos electricidad que un horno convencional en determinadas preparaciones porque necesita calentar un espacio mucho más pequeño. Los hornos eléctricos suelen tener potencias de entre 2.000 y 5.000 vatios, mientras que muchas freidoras funcionan entre 1.200 y 1.800 vatios.

La diferencia resulta especialmente relevante cuando se prepara poca comida. Para cocinar una porción de papas, pollo o verduras, encender durante unos minutos una freidora puede requerir menos electricidad que calentar un horno grande.

En definitiva, el gasto de una freidora de aire puede mantenerse relativamente bajo si se utiliza durante periodos cortos y se aprovecha bien su capacidad. Con media hora de uso diario, el costo estimado puede ser de apenas unos pocos dólares al mes, aunque la cifra final dependerá de la tarifa eléctrica de cada país y del consumo real del equipo.