APUNTE.COM.DO.- SANTO DOMINGO. El presidente de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP), Eduardo Hidalgo, advirtió que las escuelas públicas del país no están preparadas para resistir un terremoto de la magnitud de los que han golpeado recientemente a Venezuela y Colombia, los cuales dejaron miles de víctimas y cuantiosos daños materiales.

Hidalgo recordó que el sismo de magnitud 6.5 ocurrido en Puerto Plata el 22 de septiembre de 2003 destruyó el Liceo Plan Reforma, un edificio de tres niveles que sufrió el colapso de una planta. En esa ocasión no hubo una tragedia mayor porque el movimiento telúrico se produjo a las 12:45 de la madrugada.

Según una investigación del gremio, el 57% de los centros educativos presenta grietas en pisos, paredes y techos, mientras que el 43% restante, aunque no está en esas condiciones, no resistiría un sismo superior a 7 grados de magnitud.

}En una entrevista con Héctor Herrera Cabral en el programa D'Agenda, transmitido por Telesistema canal 11 y TV Quisqueya para Estados Unidos, Hidalgo señaló que los recientes desastres en la región deben llevar a la reflexión, ya que República Dominicana tiene las mismas fallas sísmicas que han provocado terremotos devastadores en países vecinos.

“Si el terremoto del 2003 en Puerto Plata, que ocurrió un domingo en la madrugada, hubiese sido el lunes a las ocho de la mañana, en el país se hubiesen producido cientos de muertos de estudiantes, profesores y personal administrativo”, expresó.

Indicó que “los organismos correspondientes tienen que hacer una evaluación urgente de la infraestructura escolar, que es el primer refugio que tiene la población. Usted se imagina que donde vamos a albergar a personas afectadas en tiempo de desastre, como lo es la escuela, se derrumbe”.

“Tenemos en las provincias Puerto Plata, Hermanas Mirabal y Espaillat, en todas sus cordilleras, una falla geológica que en cualquier momento puede suceder lo que ha ocurrido en otros países”, recalcó.

Hidalgo también acusó a historiadores y al Ministerio de Educación (Minerd) de desnaturalizar la historia dominicana a través de los libros de texto preuniversitarios, donde se plantea una nueva narrativa sobre la conquista de la soberanía nacional.

“El padre fundador de la dominicanidad, Juan Pablo Duarte, debe estar revolcándose en su tumba porque con lo que se ha hecho se llega a cuestionar su lucha y legado”, afirmó.

Explicó que “no se trata de ser anti-haitianos. Este pueblo tiene su historia y en cada momento de su transcurrir ha hecho grandes sacrificios; y no es correcto ni se puede aplaudir que autoridades intenten cambiar la narrativa o contarla desde otra perspectiva”.

Aclaró que no se trata de establecer que los haitianos quitan cupos a estudiantes dominicanos, ya que la ADP reconoce la educación como un derecho universal.

“Quienes hicieron esos textos son historiadores de reconocida solvencia moral y prestigio, pero no puede ser que se nos cuente la historia desde otras perspectivas que respondan a agenda de intereses foráneos”, advirtió.

Atribuyó ese enfoque a sectores extranjeros interesados en la fusión de los dos países que comparten la isla de Santo Domingo y acusó al Minerd de actuar con “irresponsabilidad mayúscula”, por ser la institución que elabora el currículo.

Reiteró su oposición a la fusión de los ministerios de Educación y Educación Superior, Ciencia y Tecnología (Mescyt), que, según Hidalgo, ahora se quiere presentar como transformación del sistema educativo.

“Eso no es solución. Han tratado de envolver eso en un papel de regalo, pero en el fondo se trata de lo mismo”, sentenció.

Afirmó que el gremio está a favor de fortalecer la ciencia, la tecnología y la investigación, pero con perfiles distintos para el nivel preuniversitario y el universitario.

“Si no se han podido resolver los problemas de las escuelas públicas, súmele usted a eso los problemas universitarios de este país; no va a salir a camino”, dijo.

Sobre la gestión del presidente Luis Abinader, consideró que “se quemó” en materia educativa, porque “la República Dominicana está formando estudiantes del siglo XXI con una educación del siglo XIX”.