APUNTE.COM.DO.- La excepcional sequía que afecta a Europa está poniendo en aprietos a las centrales nucleares en varios países. En Hungría y Rumanía, los niveles extraordinariamente bajos del río Danubio han provocado la paralización de varios reactores.

Este jueves, Rumanía detendrá su única central nuclear, algo que no ocurría desde la sequía de 2003, debido a que el caudal del Danubio ha descendido a niveles nunca vistos, según informó el gobierno.

En Francia, la empresa EDF, el mayor productor de electricidad nuclear del país, ha recortado un 20% de su capacidad de generación por el calor. Estas perturbaciones han reducido la producción nuclear de EDF en un 3% en junio y un 6% en julio, sin que afecte el suministro interno, ya que Francia sigue siendo un importante exportador de electricidad, aseguró la compañía.

En algunos casos, los reactores se han detenido para proteger la fauna y la flora de los ríos. Las normativas ambientales prohíben verter agua caliente en los ríos cuando la temperatura supera los 28 grados, para evitar la muerte masiva de peces. En otras ocasiones, la temperatura del agua ya no es suficiente para refrigerar las instalaciones, explica Francisco Castejón, miembro del Consejo de Seguridad Nuclear español.

“Una central genera una cantidad de energía de la que solo se aprovecha un tercio. Las otras dos terceras partes deben evacuarse mediante sistemas de refrigeración que normalmente usan una gran masa de agua de un río o del mar. Si el caudal no es suficiente para evacuar ese calor residual, la central no tiene más remedio que parar”, señala Castejón.

En Francia también se han detenido tres reactores de una planta nuclear por la presencia de medusas, cuya reproducción se ve favorecida por el aumento de la temperatura del mar. “Esto también ha ocurrido en España”, recuerda Castejón. “Hay especies invasoras en ríos y mares. En centrales españolas hemos visto invasiones del mejillón cebra que han taponado tomas de agua, o acumulaciones de medusas que bloquean la entrada de agua”.

España, un país acostumbrado a olas de calor, buscó soluciones hace años para mantener su producción nuclear incluso en condiciones extremas. Castejón menciona el caso de la planta de Almaraz, en el centro del país: “Fue sancionada por el Consejo de Seguridad Nuclear por arrojar agua a mayor temperatura de la permitida y matar muchos peces en el embalse. A raíz de eso se instalaron torres de refrigeración y aspersores para bajar la temperatura del agua”.

Algo similar ocurrió en la central de Zorita, donde “se implementó una batería de torres de enfriamiento. Es muy raro que una central española tenga que parar”, dice Castejón.

Con el calentamiento global de origen humano, los climatólogos prevén un aumento en la frecuencia e intensidad de estas olas de calor. La empresa EDF planea invertir 9 mil millones de euros para adaptar sus infraestructuras al cambio climático.