APUNTE.COM.DO.- Cinco años después de la caótica retirada de Estados Unidos de Kabul y el retorno de los talibanes al poder, Afganistán se ha convertido en el escenario de una de las peores crisis humanitarias y de derechos humanos a nivel mundial. El país, que alguna vez fue pieza clave en la política exterior estadounidense, con un costo de 2,3 billones de dólares para los contribuyentes en una guerra de 20 años, ha desaparecido mayormente del foco internacional.

La confluencia de crisis provocadas por el hombre y desastres naturales ha llevado a millones de niños al borde de la inanición y ha privado a mujeres y niñas de sus derechos más básicos. Los donantes internacionales han reducido drásticamente la ayuda humanitaria, necesaria para aproximadamente el 45 % de la población, y son las mujeres y niñas quienes sufren más las consecuencias. Estados Unidos, que fue el principal proveedor de asistencia, ya no figura entre los cinco mayores donantes.Personal de seguridad talibán monta guardia cerca del paso fronterizo de Torkham entre Afganistán y Pakistán, en la provincia de Nangarhar, el 27 de febrero de 2026.

Mientras tanto, los talibanes mantienen un ataque constante contra los derechos de las mujeres, socavando protecciones legales y privándolas de su autonomía bajo un sistema calificado de “apartheid de género”. Han borrado a la mitad de la población de la vida pública, convirtiendo a Afganistán en uno de los lugares más peligrosos del mundo para las mujeres. “Ser mujer en Afganistán es un infierno”, declaró John Sopko, exinspector general especial para la Reconstrucción de Afganistán, agregando que la comunidad internacional y el gobierno de Trump no hacen nada al respecto, y más bien agravan la situación.

Sopko se refería a la cancelación por parte del presidente estadounidense, a principios de 2025, de casi todos los contratos de ayuda humanitaria y desarrollo de USAID en el país, eliminando más de 1.700 millones de dólares en asistencia prevista.

Afganistán es actualmente el único país del mundo donde se prohíbe a las niñas continuar su educación más allá del sexto grado. Esta prohibición ha estado vigente tanto tiempo que una generación entera de niñas ha pasado la adolescencia sin pisar un aula de secundaria. La UNESCO estima que 2,4 millones de niñas están excluidas de la escuela. Además, se ha prohibido a las mujeres acceder a la mayoría de los empleos, se les ha ordenado cubrirse el rostro en público y se les ha impedido viajar largas distancias sin un acompañante masculino.Niñas afganas realizan sus exámenes en una escuela primaria de Kabul en el mes de julio. Bajo el régimen talibán, las niñas no pueden continuar sus estudios más allá del sexto grado, generalmente alrededor de los 12 años.Un miembro del personal de seguridad talibán permanece junto a mujeres que aguardan en una fila para recibir ayuda alimentaria en Kabul, el 25 de marzo de 2025.Personal de seguridad talibán destruye un cultivo de amapola en el distrito de Yaftal Sufla, en la provincia de Badakhshan, el 4 de mayo de 2026.