APUNTE.COM.DO.-REDACCION INTERNACIONAL La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) publicó un informe preliminar sobre el incidente ocurrido en un vuelo de Ryanair, en el que una pala del ventilador del motor se desprendió y golpeó el costado de la cabina, rompiendo una ventanilla y provocando que un pasajero fuera succionado parcialmente hacia el exterior.
El vuelo, que tenía como destino Memmingen (Alemania) y despegó el 10 de julio, tuvo que regresar a Tesalónica (Grecia) para un aterrizaje de emergencia menos de diez minutos después del despegue.
Ljubisa Karovic, de 61 años, sentado en el asiento 11F, sufrió heridas graves cuando su cabeza y hombros fueron succionados a través de la ventanilla. Su esposa y un auxiliar de vuelo lograron reintroducirlo en la aeronave, según declaraciones a Reuters.
El informe indica que siete minutos y medio después del despegue, los pilotos recibieron una alerta por vibraciones en el motor. Casi dos minutos más tarde, las vibraciones aumentaron significativamente y se escuchó un fuerte estruendo al desconectarse el piloto automático.
El examen del avión reveló que el motor número 2, modelo CFM56-7B26 de CFM International, perdió una pala del ventilador, produciendo fragmentos que impactaron el fuselaje y el estabilizador horizontal derecho. Este motor es fabricado por una empresa conjunta entre Safran Aircraft Engines y GE Aerospace, y es uno de los más usados en aviación.
Los fragmentos atravesaron el metal, destrozaron la ventanilla de la fila 11, dejaron una abolladura cerca de la fila 8, perforaron el fuselaje bajo el ala y causaron daños en la cola.
La NTSB encontró indicios de grietas por fatiga en la pala desprendida, así como deformaciones en otras ocho palas. También se hallaron restos de aves en el motor, aunque no se pudo determinar cuándo ocurrió el choque aviar. En el año previo se notificaron cuatro posibles choques con aves sin daños.
Las palas habían sido inspeccionadas menos de tres semanas antes, conforme a una normativa implementada después de un incidente similar en 2018, cuando una pala del motor de un Boeing 737 de Southwest Airlines se rompió y causó la muerte de una pasajera.
El avión involucrado, un Boeing 737-8AS de 18 años, volaba a unos 16,000 pies cuando ocurrió la emergencia. La Autoridad Helénica de Investigación de Seguridad Aérea y Ferroviaria solicitó a la NTSB que liderara la investigación, con Grecia como representante acreditado.
El informe de la NTSB contradice las afirmaciones del CEO de Ryanair, Michael O’Leary, realizadas en julio, al señalar que el pasajero quedó parcialmente atrapado y que otros pasajeros lograron devolverlo al interior.
