APUNTE.COM.DO.- CIUDAD DEL VATICANO (apro).- El papa León XIV hizo un llamado este viernes a las instituciones públicas y privadas a colocar en el centro de sus políticas la protección y la dignidad de los niños y adolescentes migrantes, así como a fomentar la reunificación familiar y prevenir los traumas causados por la separación.
El mensaje fue difundido con motivo de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, dedicada este año a los menores que forman parte de los flujos migratorios.
El pontífice subrayó la urgencia de cambiar la perspectiva sobre la migración, transitando de una visión enfocada solo en la gestión de los flujos a una respuesta que garantice de manera inmediata los derechos humanos, la protección, la acogida y oportunidades reales de integración.
León XIV recordó que los menores migrantes son uno de los grupos más vulnerables en los movimientos migratorios mundiales. Muchos han perdido a padres, hermanos, familiares y amigos, mientras otros permanecen separados de sus seres queridos durante largos períodos.
El papa también alertó sobre los menores que viajan junto a sus padres y quedan expuestos a condiciones extremas y traumáticas. Asimismo, expresó su preocupación por aquellos que son separados de sus progenitores debido a procesos de repatriación.
En su mensaje, condenó las diversas formas de violencia que afectan a los niños migrantes, incluyendo muertes en las rutas migratorias, trata de personas, explotación, reclutamiento en conflictos armados, violencia sexual y matrimonios forzados.
El pontífice señaló que la situación de los menores migrantes no debe reducirse a cifras o estadísticas. Por el contrario, instó a ver a cada niño desde su dignidad humana y a responder con solidaridad, protección y humanidad.
También consideró necesario actuar en los países de origen para abordar las causas que obligan a los menores y sus familias a abandonar sus hogares, y fortalecer la protección y la acogida en los países de tránsito y destino.
León XIV pidió reconocer primero al niño en su dignidad y luego su condición de migrante. Defendió sus derechos fundamentales a la vida, la educación y a condiciones adecuadas para su desarrollo en todos los aspectos.
Además, llamó a prevenir la soledad, el aislamiento y el rechazo que pueden afectar a los hijos de migrantes, y propuso promover espacios de encuentro entre jóvenes locales e inmigrantes para fortalecer el respeto mutuo, la solidaridad y la amistad.
Finalmente, hizo un llamado a líderes de distintas religiones para crear espacios donde cada niña y cada niño sean respetados y valorados en sus identidades culturales. Según el papa, esta integración puede contribuir a prevenir procesos de radicalización por parte de grupos extremistas.