APUNTE.COM.DO.- SANTO DOMINGO. – Mientras algunos adultos mayores salen a trabajar para mantenerse activos y colaborar, otros lo hacen por necesidad, para conseguir dinero para medicinas, alimentos y otros gastos.

Vicente Ramos, de 80 años, recorre las calles de Santo Domingo vendiendo fríos fríos, oficio con el que crió a sus dos hijos. Ahora trabaja para cubrir los gastos de su hogar y sus propias necesidades. “No puedo esperar ni mendigar chelito, mientras pueda trabajar lo haré”, dijo mientras atendía a un motociclista. Con 40 años de experiencia en su triciclo, conoce los días, horas y lugares donde sus jugos tienen más demanda.

Otro caso es el de Rafael Martes, de 63 años, que viaja a diario desde Villa Mella hasta las inmediaciones de las oficinas públicas para lustrar zapatos y así llevar dinero a su casa y contribuir con la medicación de su madre. Antes trabajó como ayudante de construcción, pero admite que ha perdido fuerza y ahora solo puede dedicarse al limpiabotas.

Un recorrido por el Gran Santo Domingo permitió observar a envejecientes dedicados a actividades como fruteros, recolectores de plásticos, ayudantes en talleres mecánicos, choferes y limpiabotas, entre otras labores precarias e inestables.

El perfil ocupacional de los cuentapropistas de 65 años y más muestra una alta concentración en el autoempleo tradicional, el comercio minorista y los oficios. En el mercado formal, se ha registrado un aumento sostenido de personas mayores de 60 años que se incorporan al empleo. Entre enero y marzo de este año, esa cifra llegó a 682,744 trabajadores, lo que representa un crecimiento de 51,820 empleos frente al mismo período de 2025.

Según datos del Banco Central, durante el año pasado este grupo registró un aumento de 26,446 nuevos empleos con respecto a 2024, cuando se contabilizaban 627,838 empleados mayores de 60 años.