APUNTE.COM.DO.- La salud de la piel está estrechamente vinculada con el intestino, según especialistas. Lo que ocurre en el interior del organismo puede manifestarse en brotes, sensibilidad, rosácea, signos de envejecimiento y en la capacidad de reparación de los tejidos. Así lo destacan expertos consultados en una reciente revisión científica.
La relación entre la piel y el tracto gastrointestinal ha sido denominada “eje intestino-piel” (EIP). Según una revisión de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH), existe una comunicación constante entre ambos órganos. El informe señala que la microbiota intestinal y cutánea protegen las superficies de barrera, pero su desequilibrio (disbiosis) puede desencadenar disfunciones que derivan en inflamación cutánea, como dermatitis atópica y psoriasis, o en enfermedades intestinales crónicas.
El cirujano plástico Fernando Felice, docente de la UBA y director del congreso Masterhub, explicó que el eje intestino-piel implica una comunicación bidireccional entre la microbiota, el sistema inmunológico y la piel. Según Felice, “cuando la microbiota está equilibrada, favorece la producción de metabolitos beneficiosos, reduce la inflamación sistémica y fortalece la barrera intestinal”. En contraste, un desequilibrio bacteriano permite el paso de sustancias proinflamatorias al torrente sanguíneo, lo que amplifica la inflamación en todo el organismo, incluida la piel.
Felice advirtió que este fenómeno “puede favorecer o agravar enfermedades como el acné, la rosácea, la dermatitis atópica o la psoriasis”, además de acelerar el envejecimiento cutáneo. “La inflamación crónica incrementa el estrés oxidativo, deteriora el colágeno y la elastina y altera la capacidad de reparación de la piel”, detalló. Esto favorece la aparición de arrugas, pérdida de firmeza y cambios en la textura.
Felice señaló que la visión tradicional que trataba la piel como un fenómeno aislado está quedando atrás. “Hoy sabemos que también refleja el estado metabólico e inflamatorio del organismo”, puntualizó. El próximo congreso Masterhub, evento de referencia en medicina estética latinoamericana, abordará este tema centralmente ante más de 2.000 profesionales de la salud.
La piel suele ser el primer órgano en dar señales de procesos inflamatorios internos. Aunque “no existe un signo específico que confirme una alteración intestinal”, algunos indicios pueden alertar sobre un desequilibrio sistémico. Entre ellos, Felice enumeró la sensibilidad cutánea, el enrojecimiento persistente, brotes recurrentes de acné o rosácea, dermatitis, sequedad, pérdida de luminosidad, cicatrización lenta y envejecimiento prematuro. “Cuando estos hallazgos se asocian con síntomas digestivos como distensión abdominal, alteraciones del tránsito intestinal o intolerancia a determinados alimentos, resulta razonable evaluar la salud intestinal dentro de un enfoque integral”, recomendó el experto.
La alimentación es un determinante clave. Para Felice, una dieta basada en alimentos ultraprocesados, azúcares refinados y grasas de mala calidad propicia la inflamación y afecta negativamente la microbiota. En contraste, el consumo regular de frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y alimentos fermentados aporta fibra y nutrientes que benefician tanto al intestino como a la piel. “El sueño insuficiente, el estrés crónico, el sedentarismo, el tabaquismo, el exceso de alcohol y el uso innecesario de antibióticos también modifican negativamente la microbiota e incrementan la inflamación sistémica”, agregó.
En el plano cutáneo, Felice recomendó sumar la protección solar diaria, el ejercicio físico regular y una adecuada gestión del estrés. “El envejecimiento saludable no depende únicamente de tratamientos estéticos, sino de mantener un organismo metabólicamente sano, con baja inflamación y una microbiota equilibrada”, puntualizó.