APUNTE.COM.DO.- La victoria en casa tiene un sabor especial, y eso lo saborean los judocas dominicanos Ana Rosa, Esmeralda Damiano y Robert Florentino, quienes conquistaron la medalla de oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026. Los tres atletas compitieron con gran entrega, convirtiendo la presión de jugar ante su público en una energía imparable. Escuchar el himno nacional con la presea dorada y ver a sus familias celebrar en las gradas fue una experiencia inolvidable.
Ana Rosa, oriunda de San Francisco de Macorís, ya había ganado oro en los Juegos Panamericanos de Lima hace tres años, pero aseguró que este primer oro centroamericano en su país es inigualable. Además, fue la primera atleta en darle a la República Dominicana la medalla de oro, y recibió una llamada del presidente Luis Abinader mientras aún sudaba sobre el tatami.
“Me siento orgullosa de haber ganado mi primer oro centroamericano aquí”, destacó la atleta de 28 años, quien en San Salvador 2023 obtuvo bronce individual y plata por equipos. “Este triunfo lo comparto con mi familia, que siempre ha estado ahí en los momentos difíciles, con mis entrenadores, con mi federación y con el pueblo dominicano”, subrayó tras vencer en la final de los 57 kilogramos a la colombiana María Villalba.
Robert Florentino, de San Juan de la Maguana, relató que varios minibuses llegaron repletos de personas para presenciar su combate final de los 90 kilos, donde derrotó al puertorriqueño Derik Rodríguez. “El barrio completo estuvo ahí: mis amigos de infancia, los motoconcheros... todos estuvieron apoyándome”, declaró el atleta de 29 años, quien al igual que Rosa reside en España desde hace varios años para mejorar sus condiciones de entrenamiento.
“Yo no sabía que ellos venían, pero el trabajo de preparación estaba hecho. No tuve presión. Nada de nervios, al contrario, eso me dio más fuerzas”, enfatizó.
En tanto, Esmeralda Damiano, quien posee nacionalidades suiza, italiana y dominicana, debutó en unos Juegos Centroamericanos con una victoria contundente en la final (11-1) ante la venezolana Eliana Aguilar. Su triunfo fue celebrado con un estallido de alegría colectiva, y cada proyección suya fue impulsada por el aliento del público que la hizo sentir invencible.
“Lo mío es prácticamente dejar mi vida atrás, de Suiza, porque yo nací y viví 22 años ahí. Ahora tengo un año y medio residiendo aquí”, declaró Damiano, de 23 años, quien ha asumido con entusiasmo el cambio de vivir en República Dominicana, incluso disfrutó su primera experiencia en una “guagua voladora” (motocicleta), algo que para muchos locales es temible pero que a ella le resultó divertido.
Para estos tres atletas, el oro de Santo Domingo 2026 representa mucho más que un metal precioso: es el abrazo cálido de su pueblo, la recompensa al esfuerzo constante y el orgullo de haber defendido su tierra con determinación.