APUNTE.COM.DO.- La celebración de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe en Santo Domingo no solo se destacó por la excelente organización y las instalaciones de primer nivel, sino que los atletas locales también cumplieron con el llamado 'efecto anfitrión', esa ventaja que, según el Comité Olímpico Internacional (COI), permite un incremento de entre un 20% y un 35% en el medallero al país anfitrión, e incluso hasta un 60% en eventos regionales.

En esta edición, República Dominicana no solo rompió su récord histórico de medallas en unos Juegos Centroamericanos, que databa de Mayagüez 2010 (competencia marcada por la ausencia de Cuba), sino que también aumentó su cosecha en un 35% en comparación con San Salvador 2023. Las medallas de oro crecieron notablemente, un 84%, pasando de 25 a 46. El bronce también aumentó un 35%, de 50 a 67, mientras que la plata apenas varió, con un incremento del 3%, de 36 a 37.

La delegación dominicana logró subir al podio en 31 de las 55 disciplinas del programa, mostrando una diversidad que refleja la mezcla cultural del país, con atletas formados en la isla, de diversos orígenes (italiano, checo, haitiano, búlgaro), y también miembros de la diáspora, desde Suiza hasta los Estados Unidos. Este desempeño permitió a República Dominicana defender el quinto lugar en el medallero, incluso compitiendo de cerca con Venezuela por el cuarto puesto hasta la última jornada.

Momentos destacados incluyeron el oro de Saúl Mena en el debut de los e-sports, una disciplina que integra a un sector importante. El paralímpico Christopher Melenciano brilló en el relevo 4x400 mixto junto a Marileidy Paulino, y luego emocionó al interpretar el himno nacional en lenguaje de señas, convirtiéndose en tendencia en redes sociales.

El total de 150 preseas conquistadas en casa continúa una tendencia ascendente iniciada en 1974 con los 'Docejuegos', interrumpida solo por las ediciones de Cartagena 2006 y Veracruz 2014, cuando el regreso de Cuba devolvió el certamen a su nivel real.

Los expertos atribuyen este éxito al aumento de la inversión económica, a una delegación más grande (que pasó de 477 atletas en San Salvador a 710 en esta edición, un incremento del 48,8%), al apoyo del público local —con más de 800 mil visitantes a los recintos— y a la influencia arbitral. El Ministerio de Deportes duplicó su presupuesto, pasando de 472 millones de pesos en 2023 a 893 millones, un aumento del 109%, complementado por el programa Creando Sueños Olímpicos (CRESO).

Sin embargo, el artículo también señala ciertos puntos débiles, como la decepción en béisbol, que quedó fuera del cuadro de medallas, y el ciclismo, que no logró ninguna de las 60 medallas a las que tuvo acceso. A pesar del éxito en el medallero, se advierte que no hay presupuesto que garantice un sistema deportivo robusto a largo plazo, más allá del efecto anfitrión.Histórica República Dominicana: 150 medallas, 46 de oro; su mayor total en ambos casos