APUNTE.COM.DO.- El Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán ha presentado un ultimátum a Estados Unidos para que reabra el estrecho de Ormuz, una vía marítima de gran importancia para el comercio internacional y para los intereses políticos de la administración republicana.

Mohammad Baqer Zolqadr, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, rompió las negociaciones con Washington al dar a conocer las cinco condiciones que Teherán exige para la apertura del estrecho.

En un comunicado difundido por la agencia estatal IRNA, Zolqadr declaró: "Hasta que Estados Unidos no corrija su comportamiento, el estrecho de Ormuz no se abrirá".

Las condiciones incluyen: poner fin de manera definitiva a la guerra y agresión contra Irán y sus aliados en Líbano, Palestina, Yemen e Irak; levantar el bloqueo naval y retirar las fuerzas militares de los alrededores de Irán; pagar indemnizaciones por las dos guerras de agresión; levantar las sanciones ilegales; y liberar los bienes congelados del pueblo iraní.Mohammad Baqer Zolqadr

El ultimátum de Zolqadr refleja una fractura interna en el régimen iraní y supone un revés político para el vicepresidente estadounidense JD Vance, quien había abogado por un diálogo continuo con el canciller iraní Abbas Araghchi y el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf.

La Guardia Revolucionaria, a la que pertenece Zolqadr, nunca respaldó la línea negociadora de Araghchi y Ghalibaf cuando se debatía la apertura de Ormuz con intermediarios de Qatar, Egipto y Turquía, en representación de la Casa Blanca.

Esta disputa entre la Guardia Revolucionaria y los políticos pragmáticos del presidente Masoud Pezeshkian, Araghchi y Ghalibaf se produce en medio de un vacío de poder en la estructura político-religiosa del régimen. El líder religioso Mojtaba Khamenei está oculto y su salud es precaria, lo que es aprovechado por la Guardia Revolucionaria, que ejerce el poder real en Irán.

Así, la Guardia Revolucionaria habría dinamitado la mesa de negociación con la Casa Blanca, que por consejo de Vance respaldaba el diálogo con la línea pragmática del régimen.

"Estamos a mitad del juego. Estamos aplicando toda una serie de herramientas, herramientas diplomáticas, económicas y militares, para asegurarnos de obtener el mejor resultado para el pueblo estadounidense", dijo el vicepresidente Vance cuando la Casa Blanca ya conocía el ultimátum iraní.

Trump se enfrenta ahora a la decisión de ratificar la estrategia de Vance o aceptar las recomendaciones del secretario de Estado Marco Rubio y el secretario de Guerra Pete Hegseth, quienes proponen una escalada militar ante el fracaso de las negociaciones.

Irán no solo impone cinco condiciones inaceptables para Washington, sino que también busca cobrar peaje en Ormuz y posponer las conversaciones sobre su programa nuclear. La opinión pública estadounidense rechaza una guerra con Irán (más del 50% de los consultados) y el bloqueo de Ormuz presiona al alza el precio del petróleo.

A menos de tres meses de las elecciones de medio término, Trump necesita la apertura del estrecho y un triunfo geopolítico frente a Irán. La advertencia del ala dura del régimen podría llevar a una nueva ofensiva de Estados Unidos junto a Israel en los próximos días.

Trump está evaluando sus próximos movimientos. Su estrategia histórica con Irán ha sido atacar en profundidad y luego negociar. Hasta anoche, no se había pronunciado; se espera que consulte hoy con Vance, Rubio y Hegseth para definir su respuesta al ultimátum.