APUNTE.COM.DO. – A diez años de la muerte de Hatuey De Camps, el periodista e historiador Sebastián del Pilar Sánchez rescata en un artículo publicado en el periódico Hoy una faceta poco reducida a los cargos políticos que posteriormente ocupó: la del líder estudiantil, estratega y constructor de alianzas que desempeñó un papel determinante en las luchas universitarias de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) durante las décadas de 1960 y 1970.

Del Pilar Sánchez recuerda que conoció a De Camps en 1970, cuando este encabezaba la Federación de Estudiantes Dominicanos (FED) y se había convertido en una de las figuras más visibles de las movilizaciones estudiantiles en defensa de las reivindicaciones de la universidad.

Su liderazgo adquirió especial notoriedad durante la lucha por el denominado “Medio Millón”, movimiento que logró articular a diferentes sectores y grupos universitarios en continuas movilizaciones de masas. Para el autor, esa capacidad de unir fuerzas distintas fue uno de los rasgos que caracterizaron la actuación política de De Camps.

El dirigente estudiantil aparecía entonces en las primeras filas de las manifestaciones junto a Emma Tavárez Justo y otros dirigentes del Frente Universitario Socialista Democrático (FUSD), mientras diferentes organizaciones de izquierda y sectores vinculados al movimiento perredeísta convergían en las jornadas reivindicativas.

Un liderazgo construido desde la FED

En 1970, De Camps fue electo secretario general de la FED y posteriormente consiguió la reelección en unos comicios estudiantiles descritos por Del Pilar Sánchez como sumamente reñidos.

La experiencia universitaria le permitió desarrollar una capacidad política que, según el relato, posteriormente trasladaría a escenarios de mayor dimensión dentro del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y de la vida nacional.

Después de trasladarse a Europa para realizar estudios de doctorado en Filosofía y Letras en la Universidad Complutense de Madrid, De Camps regresó al país en 1973 y se incorporó al Comité Ejecutivo Nacional del PRD.

En ese momento, el partido atravesaba una profunda división luego de la salida de Juan Bosch y de un grupo de dirigentes. Junto a José Francisco Peña Gómez, De Camps asumió la tarea de contribuir a preservar la organización y evitar una estampida de dirigentes y militantes.

El estratega que regresó a la UASD

Uno de los aspectos centrales del relato de Del Pilar Sánchez es el regreso de De Camps a la actividad universitaria como profesor de Historia en la Facultad de Humanidades.

Desde esa posición emprendió la reconstrucción del FUSD, organización que había perdido fuerza como consecuencia de las divisiones políticas provocadas por la ruptura entre Bosch y el PRD.

El proceso, de acuerdo con el autor, no fue sencillo. De Camps tuvo que reunir nuevamente a profesores, estudiantes y empleados universitarios para recuperar la influencia de la organización y enfrentar a sectores que buscaban desplazarla del escenario estudiantil.

Del Pilar Sánchez define a De Camps como “hombre firme y gran táctico político”, destacando su capacidad para identificar oportunidades, construir alianzas y organizar estrategias electorales.

La reconquista de la Federación de Estudiantes

La estrategia desembocó en una nueva batalla por el control de la FED.

El grupo encabezado por De Camps respaldó la candidatura de Fidias Omar Díaz Santiago a la secretaría general de la Federación, mientras Iván Grullón Fernández fue escogido como candidato al Consejo Universitario.

El resultado fue una victoria de 3,600 votos, según el relato de Del Pilar Sánchez, que permitió al grupo recuperar una posición predominante dentro del movimiento estudiantil.

El autor atribuye ese resultado no solamente a la figura de De Camps, sino también al trabajo colectivo de numerosos estudiantes, profesores y dirigentes que participaron en aquella confrontación electoral.

Alianzas más allá de las elecciones estudiantiles

La influencia de De Camps, sin embargo, no se limitó a las elecciones de la FED. Del Pilar Sánchez describe su participación en diferentes procesos de construcción de alianzas dentro de la UASD, incluida la elección del rector en 1976.

En ese proceso, los sectores perredeístas llegaron a considerar la posibilidad de postular al propio De Camps debido a su prestigio y condición de profesor universitario. Sin embargo, este rechazó esa posibilidad y planteó que resultaba más conveniente respaldar a otras figuras con experiencia en la dirección de la universidad.

El episodio es presentado como una muestra de su capacidad para privilegiar una estrategia política por encima de una aspiración personal.

Tres años después, De Camps volvería a desempeñar un papel relevante en las elecciones universitarias de 1979, en las que el FUSD respaldó al doctor Antonio Rosario.

Un político que entendía el valor de las alianzas

El relato de Sebastián del Pilar Sánchez permite observar a De Camps desde una perspectiva que trasciende su posterior trayectoria partidaria y gubernamental.

Su principal fortaleza, según la memoria del autor, estuvo en su capacidad para organizar, negociar, identificar aliados y diseñar estrategias en escenarios políticos complejos.

Desde la universidad, De Camps fue construyendo una práctica política basada en la movilización, las alianzas y la confrontación electoral, experiencia que posteriormente sería trasladada al escenario político nacional.

La memoria de Del Pilar Sánchez también recupera los nombres de numerosos estudiantes, profesores, periodistas y dirigentes que compartieron aquellas jornadas y que contribuyeron a convertir la UASD en uno de los principales escenarios de la lucha política dominicana de la época.

El artículo concluye con una evocación de las tertulias en las que De Camps participaba junto a periodistas y profesionales de la época, una imagen que completa el retrato de un dirigente cuya actividad política no se limitaba a los espacios formales de las organizaciones.

A diez años de su fallecimiento, la memoria de Hatuey De Camps permanece vinculada, por tanto, a una etapa en la que la universidad fue uno de los principales centros de debate político y social del país y en la que su capacidad de liderazgo y estrategia contribuyó a definir el rumbo del movimiento estudiantil.

Fuente: Sebastián del Pilar Sánchez, “Diez años sin Hatuey De Camps: memoria de un líder estudiantil”, periódico Hoy, 8 de agosto de 2026. El texto destaca especialmente su liderazgo en la FED, la reconstrucción del FUSD y su capacidad para articular alianzas y estrategias en la política universitaria.