APUNTE.COM.DO.- Hasta hace unos años, el sector Don Pedro, en Monte Adentro, Licey, Santiago, era un punto de referencia para la crianza de cerdos y las carnicerías familiares que abastecían a comunidades enteras. Sin embargo, en la actualidad el panorama es muy diferente: muchos corrales permanecen vacíos y quienes aún se dedican a esta actividad aseguran que producir carne de cerdo se ha convertido en una batalla diaria contra la peste porcina africana (PPA), las importaciones y el encarecimiento de la producción.

Esta situación salió a relucir luego de que el Listín Diario publicara un reportaje en el que especialistas y productores cuestionaron el manejo de la PPA en el país y advirtieron sobre la reducción de la producción nacional. En Don Pedro, esa problemática se refleja en cifras concretas: José, conocido como “Mañaño”, encargado de una granja, afirma que la tradición porcina del sector se ha ido perdiendo.

“Aquí no queda ni el 50% de los productores que había. La peste porcina y las importaciones acabaron con muchos pequeños y medianos criadores”, relató mientras recorría una de las granjas que todavía operan.

Sus declaraciones coinciden con las del médico veterinario Francisco Trincado, especialista en enfermedades porcinas, quien en una entrevista con Listín Diario señaló que la PPA sigue afectando la producción nacional y que el aumento de las importaciones ha reducido la participación de los productores locales, en particular de los pequeños y medianos.

Mientras Trincado expone cifras y advertencias, en Don Pedro la realidad se traduce en corrales vacíos y en productores que han abandonado una actividad que durante décadas sostuvo a cientos de familias. Mañaño explicó que cada cerdo destinado a la venta debe pasar por un control sanitario previo, que implica un pago.

“A estos animales les sacan sangre. Esa muestra se envía a Santo Domingo para verificar que no estén enfermos y si todo está bien te entregan un permiso. Así es que puedes vender”, detalló.

El proceso de criar un cerdo exige una inversión constante en alimentación, medicinas, infraestructura y mano de obra. Los animales pasan por distintas fases de alimentación con concentrados etiquetados como Fase 1, Fase 2 y Crecimiento, cada uno diseñado para una etapa específica. Un saco de alimento, de aproximadamente 100 libras, cuesta entre RD$1,500 y RD$2,000 y puede consumirse en menos de una semana, dependiendo del número de animales.

“Es así durante tres o cuatro meses. Después de ese tiempo, todo lo que siga consumiendo el animal prácticamente se echa en saco roto”, comentó Mañaño.

Otro factor que ha golpeado la rentabilidad es la caída del precio de venta del cerdo. Hace algunos meses, el kilogramo de cerdo en pie se vendía a unos RD$135, mientras que ahora ronda los RD$120. Aunque la diferencias parece pequeña, para los productores es significativa, pues deben asumir costos elevados de alimento, medicinas y mantenimiento.

“Esa es una de las razones por las que muchos productores han desaparecido”, concluyó.

La transformación del sector también se evidencia entre los comerciantes de la zona. Varios carniceros consultados por Listín Diario coincidieron en que la actividad porcina ha disminuido drásticamente en los últimos años.

“Ya no quedan granjas ni criadores en cinco kilómetros a la redonda”, expresó uno de ellos, resumiendo que una comunidad que durante décadas fue reconocida por la crianza de cerdos hoy conserva apenas unos pocos productores que luchan por mantenerse.