APUNTE.COM.DO.- El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, arribó este jueves a la ciudad saudita de Yeda, en la costa del mar Rojo, al frente de una delegación de alto nivel que incluye al canciller, al jefe del Ejército y a varios ministros federales. La visita se extenderá hasta el sábado y ocurre en un momento de creciente inestabilidad en el golfo Pérsico y el mar Rojo, rutas vitales para el comercio energético global.

Según la agencia oficial saudí SPA, Sharif fue recibido en el aeropuerto Rey Abdulaziz por el príncipe Saud bin Mishaal, viceemir de la región de La Meca; el ministro saudí de Medio Ambiente, Agua y Agricultura, Abdulrahman bin Abdulmohsen Al Fadley, y el embajador paquistaní en el reino, Ahmed Farooq. La comitiva también incluye al mariscal de campo Asim Munir, jefe del Estado Mayor del Ejército, y al viceprimer ministro y canciller, Ishaq Dar.

La Cancillería paquistaní informó que Sharif sostendrá un encuentro con el príncipe heredero y primer ministro saudita, Mohamed bin Salmán, para abordar el fortalecimiento de las relaciones bilaterales y el intercambio de puntos de vista sobre la situación en Medio Oriente, incluyendo Gaza, Jerusalén Este, el mar Rojo y el estrecho de Bab el-Mandeb, que conecta con el golfo de Adén. El portavoz de Exteriores, Tahir Andrabi, señaló el jueves que, pese al contexto de tensión, “la visita tendrá una relevancia que trasciende la crisis inmediata”, citado por AFP.

Este viaje se enmarca en el papel de Pakistán como mediador entre Washington y Teherán desde el inicio de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán el 28 de febrero. Luego de meses de gestiones lideradas por Islamabad, con apoyo de Qatar, Arabia Saudita, Turquía y Egipto, se firmó el 17 de junio el Memorando de Entendimiento de Islamabad, que estableció un alto el fuego, el compromiso de reabrir el estrecho de Ormuz al tráfico comercial y un calendario para el levantamiento gradual de las restricciones contra Irán.Gente pasa tiempo en la playa mientras se ven mercantes fondeados detrás en el estrecho de Ormuz, cerca de Bandar Abbas, Irán, el miércoles 5 de agosto de 2026
(Amirhosein Khorgooi/ISNA via AP)

El acuerdo enfrenta una etapa frágil. El 18 de julio, el viceministro de Exteriores iraní, Kazem Gharibabadi, anunció la suspensión de los compromisos derivados del memorando, al considerar que Washington incumplió sus obligaciones. Esa decisión renovó la incertidumbre sobre el alto el fuego y la reapertura efectiva del estrecho de Ormuz, por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo mundial.

En paralelo, el mar Rojo se ha convertido en un nuevo frente. Los hutíes de Yemen, alineados con Irán, reivindicaron a finales de julio un ataque con misiles y drones contra dos petroleros saudíes, el Encelia y el Layla, dentro de un bloqueo a buques del reino que cruzan Bab el-Mandeb. El miércoles, un portavoz militar hutí advirtió que ampliarán sus ataques a petroleros en el norte del mar Rojo. Sharif condenó esos ataques en una llamada con Bin Salmán, calificándolos de violación del derecho internacional.

La relación entre Islamabad y Riad se apoya también en el Acuerdo Estratégico de Defensa Mutua, firmado el 17 de septiembre de 2025 en el palacio Al Yamama de Riad. Ese pacto, suscrito por Sharif y Bin Salmán, establece que cualquier agresión contra uno será considerada una agresión contra ambos, en una cláusula de seguridad colectiva, y se cerró días después de los bombardeos israelíes contra la cúpula de Hamás en Doha.

El viaje de Sharif confirma la intención de Pakistán de mantener un doble papel: mediador entre Estados Unidos e Irán y socio militar de Arabia Saudita ante las amenazas en el golfo Pérsico y el mar Rojo. No obstante, esa doble función se torna cada vez más difícil de sostener a medida que el memorando de Islamabad pierde fuerza y los ataques hutíes multiplican los frentes en una región donde ninguna parte controla plenamente el ritmo de la escalada.