Una ola de violencia ha cobrado la vida de nueve personas en los últimos cinco días en la región de Santa Cruz, el principal motor económico de Bolivia, informaron las autoridades. Los hechos son atribuidos a una disputa entre organizaciones criminales brasileñas que buscan controlar una ruta utilizada para el tráfico de cocaína.

Entre los crímenes registrados se encuentran la matanza de cuatro personas en una hacienda, el hallazgo de dos cuerpos decapitados cerca de una carretera y otros tres homicidios, incluido el de un efectivo policial.

Según el Ministerio de Gobierno, los asesinatos fueron perpetrados por sicarios vinculados a los grupos armados Primer Comando de la Capital (PCC) y Comando Vermelho, los cuales han expandido su presencia en el país andino.

«Están peleando (por) un corredor por el cual los narcotraficantes sacan droga hacia el exterior», declaró a la prensa Marco Antonio Oviedo, ministro de Gobierno (Interior).

El funcionario señaló que, desde la asunción del presidente de centroderecha Rodrigo Paz en noviembre, se ha logrado capturar y expulsar a 17 líderes de organizaciones criminales internacionales.

Entre los detenidos figura el narcotraficante uruguayo Sebastián Marset, quien fue capturado en marzo y entregado a Estados Unidos, además de varios cabecillas de bandas brasileñas.

El Ministerio de Gobierno informó a la AFP que también se incautaron 58 avionetas, más de 360 inmuebles, alrededor de 300 toneladas de cocaína y marihuana, y se destruyeron 190 pistas de aterrizaje clandestinas.

Oviedo anunció que la policía de Brasil instalará oficinas en Bolivia para cooperar en la lucha contra estos grupos delictivos.

«Exigimos al gobierno nacional la adopción urgente de medidas preventivas», manifestó María René Álvarez, presidenta de la Asamblea Legislativa regional de Santa Cruz.

Unos 250 agentes policiales fueron desplegados este lunes hacia la localidad fronteriza de San Matías, de aproximadamente 15.000 habitantes, en cuyas inmediaciones se concentraron la mayoría de los asesinatos, según medios locales.

Bolivia se posiciona como el tercer productor mundial de cocaína, según la ONU, después de Colombia y Perú.