APUNTE.COM.DO- SANTO DOMINGO, REPUBLICA DOMINICANA- En 1986, Mario Pigozzi, un joven italiano de 17 años, llegó por accidente a República Dominicana. Acompañaba a su padre en un velero que salió de Italia con destino a Miami, pero el mal tiempo los desvió a Martinica y luego a Dominicana, donde se quedaron cautivados por su belleza y su gente.
Cuarenta años después, Mario, ahora arquitecto de 56 años, ha forjado una de las familias más exitosas del deporte dominicano. Sus hijos han logrado 10 medallas en los Juegos de Santo Domingo 2026, y él sueña con que su legado impulse a más niños y jóvenes.
"Si el Comité Olímpico nos asigna un presupuesto fijo, tendríamos un semillero, y muchos niños vendrían a practicar este deporte", declaró Pigozzi a Diario Libre. Además, señaló que él mismo cubre los gastos del lago artificial que construyó en 2004 y subvenciona la participación de más de mil niños en la escuela de esquí náutico del Catalina Ski Lake de Boca Chica.
Los Pigozzi son responsables del 95 % de los dominicanos que practican esquí náutico, ya que han construido el único espacio de competencia para esta disciplina en el Caribe.
El deporte es costoso: los esquíes y el material deben importarse, y una lancha para entrenar cuesta 180 mil dólares. "Más allá de que este lago está abierto para todo el mundo y costeamos casi todo lo que le cobramos a los que están en la escuela, yo lo he hecho con mi familia, pero no puedo hacerlo para todo el mundo", indicó Pigozzi, quien junto a su esposa Niurkys Perdomo procreó a Robert, oro panamericano en 2019, y a sus trillizos.
Robert, que reside en el exterior, llegó a estar en el top-3 del circuito profesional en Estados Unidos y continúa el legado de su padre. Andrea, amante del salto, sueña con ser piloto comercial. Paolo trabaja en la academia de los Yankees en video y analítica, mientras que Francesca estudia mercadeo y busca inspirar a las mujeres a superarse en el deporte.