Santo Domingo.- La reapertura de las relaciones comerciales entre República Dominicana y Venezuela abre un panorama prometedor para la colocación de productos dominicanos en ese mercado, particularmente en sectores como el acero, el aluminio, los plásticos y las industrias que dependen del vidrio como materia prima.
También se vislumbran oportunidades para productos farmacéuticos, químicos inorgánicos, materias plásticas y materias albuminoideas (derivadas de almidón o féculas modificadas), entre otros bienes, según datos de ProDominicana.
Este panorama permitiría superar el declive que las exportaciones dominicanas hacia Venezuela han experimentado desde 2019, cuando cayeron un 71.1 %, pasando de US$42.9 millones a US$12.4 millones.
En 2020, las ventas descendieron a US$19.8 millones; en 2021 se recuperaron hasta US$23.9 millones; y en 2022 aumentaron nuevamente, alcanzando los US$26.7 millones. Sin embargo, en 2023 las exportaciones se redujeron a US$12.7 millones, lo que representó una caída del 52.4 % en comparación con el año anterior.
En 2024 se registró una leve recuperación, con exportaciones por US$13.6 millones, US$900,000 más que en 2023. Ese mismo año, las relaciones entre ambos países se vieron afectadas por tensiones diplomáticas, cuando el Gobierno dominicano criticó el proceso electoral venezolano y el Ejecutivo de Nicolás Maduro rompió relaciones diplomáticas, alegando injerencia en asuntos internos. No obstante, los datos comerciales muestran que la reducción de las exportaciones ya se había producido antes de ese episodio, por lo que la ruptura diplomática es parte del contexto bilateral y no la causa directa de la caída.
En 2025, las exportaciones dominicanas hacia Venezuela volvieron a descender, alcanzando US$12.4 millones, US$1.2 millones menos que el año anterior, lo que equivale a una reducción del 8.8 %. Este monto es un 71.1 % menor que el de 2019 y un 65.9 % inferior al de 2017. En términos absolutos, el país exportó US$30.5 millones menos en 2025 que en 2019.
El deterioro de la balanza comercial se remonta a 2015, cuando se cayó el acuerdo de Cooperación Energética Petrocaribe, mediante el cual República Dominicana compraba petróleo a Venezuela.
Para el economista Juan Del Rosario, hay un amplio abanico de oportunidades para el intercambio comercial, pero su aprovechamiento depende de que la industria venezolana logre recuperar su capacidad productiva y exportadora. Uno de los principales retos de Venezuela es el deterioro de su aparato productivo, con una capacidad reducida y una estructura industrial más débil que en años anteriores.
Del Rosario considera positiva la reapertura de relaciones comerciales entre ambos países, aunque señala que el proceso inicia con la reanudación de los vuelos. También subraya que la recuperación económica venezolana debe incluir el fortalecimiento de su sector industrial para que el restablecimiento de los vínculos comerciales genere beneficios para ambas economías.
Venezuela posee una trayectoria industrial importante en áreas como la industria pesada, alimenticia, plástica y farmacéutica, aunque hoy su capacidad es más reducida. La recuperación de estos sectores es fundamental para que Venezuela participe más activamente en el comercio internacional y para que la reapertura comercial con República Dominicana tenga un impacto positivo en la economía.
En cuanto a las importaciones, República Dominicana dejó de adquirir derivados de hidrocarburos a Venezuela este año, aunque el año pasado le compró US$11.162 millones.
El experto en comercio internacional señaló que el volumen de negocios entre República Dominicana y Venezuela se ha reducido sostenidamente en los últimos años: las exportaciones dominicanas hacia el mercado venezolano pasaron de aproximadamente US$42 millones a cerca de US$12 millones en 2025, una caída de casi tres veces y media, lo que refleja una baja dinámica comercial.
La reanudación de las relaciones comerciales abre nuevas oportunidades para República Dominicana, gracias al proceso de desindustrialización que ha sufrido Venezuela, lo que ha reducido su producción local de diversos bienes. En ese contexto, los productos dominicanos de la industria farmacéutica y los bienes elaborados podrían encontrar un mercado receptivo.