Los Ángeles.- La Corte Suprema de California rechazó este lunes una demanda presentada por unas 24,000 personas con VIH contra la farmacéutica estadounidense Gilead Sciences, a la que acusaban de haber retrasado deliberadamente el desarrollo de un medicamento más seguro para proteger sus ingresos.

El caso se centraba en la supuesta demora de la compañía para desarrollar el fumarato de tenofovir alafenamida (TAF), mientras seguía comercializando su anterior producto estrella, el tenofovir disoproxil fumarato (TDF), que está asociado a efectos secundarios como daño renal y problemas óseos.

Con seis votos a favor y uno en contra, el tribunal determinó que no puede reconocerse una “responsabilidad generalizada” contra un laboratorio por no haber lanzado antes un medicamento alternativo.

“Imponer dicha responsabilidad crearía cargas sustanciales y pondría en riesgo la innovación farmacéutica, la salud pública y la seguridad de los pacientes”, escribió el juez Joshua Groban en nombre de la mayoría.

Los demandantes sostenían que la farmacéutica, con sede en el norte de California, suspendió los ensayos clínicos del TAF por más de cinco años para enfocarse en la producción del TDF, antes de que expirara la exclusividad de su patente en 2017.

El TDF, aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA) en 2001, se convirtió en uno de los medicamentos contra el VIH más recetados del mundo.

Por su parte, Gilead argumentó que detuvo las pruebas con TAF en 2004 porque no se habían demostrado ventajas significativas frente al TDF, que ya contaba con un perfil de seguridad y eficacia comprobado.

La empresa retomó el estudio del TAF en 2010 y comenzó a comercializarlo tras la aprobación de la FDA en 2015. Desde entonces, este medicamento ha superado al TDF por presentar menos efectos secundarios.

Los medicamentos contra el VIH representaron para Gilead Sciences cerca del 70% de sus ganancias en 2025.