El Banco Mundial difundió este domingo su primera evaluación oficial de los daños causados por los dos terremotos que golpearon Venezuela el pasado 24 de junio, situando las pérdidas físicas directas en US$19,600 millones, lo que representa aproximadamente el 18 % del producto interno bruto (PIB) proyectado para el país en 2025.

El cálculo abarca la destrucción de viviendas, oficinas, carreteras, hospitales, redes eléctricas, sistemas de agua y saneamiento, así como otras infraestructuras esenciales que sufrieron el impacto de los sismos. El organismo internacional subrayó que esta cifra es preliminar y solo contempla los daños materiales directos, sin incluir las pérdidas económicas indirectas.

El Banco Mundial advirtió que la reconstrucción completa podría costar más del doble de esa estimación inicial, según reportes de la agencia Reuters. Esto implicaría desembolsos superiores a US$39,000 millones, una suma extraordinaria para una economía ya debilitada por años de crisis fiscal y deterioro institucional.

La evaluación no toma en cuenta factores como la interrupción de la actividad empresarial, la destrucción de empleos, la caída de ingresos, la afectación de cadenas de suministro, los servicios públicos paralizados o los costos sociales derivados del desplazamiento de miles de familias. Tampoco incorpora el impacto en la salud mental ni la pérdida de capital humano.

En el ámbito humano, las cifras oficiales reportan al menos 5,398 muertos, más de 16,700 heridos y miles de personas desaparecidas, de acuerdo con datos citados por Reuters. Las labores de búsqueda y rescate continúan en las zonas más afectadas, mientras miles de ciudadanos permanecen en refugios temporales o viviendas dañadas.

El Banco Mundial señaló que está trabajando junto al Gobierno venezolano y a organismos multilaterales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la CAF para definir apoyos técnicos y financieros adicionales, con el fin de realizar evaluaciones más exhaustivas sobre daños, necesidades de recuperación y reconstrucción.

La vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, Susana Cordeiro Guerra, afirmó que la magnitud de los daños exige una respuesta coordinada y de largo plazo. La prioridad inmediata, dijo, es atender a los damnificados, restablecer los servicios esenciales y proteger a las comunidades ante posibles réplicas.

Otras estimaciones internacionales han arrojado cifras dispares. La Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres calculó previamente daños directos por US$37,000 millones, basándose en modelos analíticos. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, por su parte, presentó una estimación preliminar de US$6,700 millones, equivalente a cerca del 6 % del PIB, utilizando análisis digital con imágenes satelitales.

Las diferencias entre los cálculos responden a metodologías, fuentes de información, precios de reposición y perímetros geográficos distintos, según explicó el propio organismo. No obstante, todas las evaluaciones coinciden en que Venezuela enfrenta un golpe económico de gran escala, que requerirá financiamiento externo, capacidad técnica, transparencia institucional y planificación a largo plazo.

La reconstrucción del país no solo implicará reparar infraestructuras físicas, sino también recuperar empleos, servicios básicos, centros educativos, hospitales y la confianza de una población que ya arrastraba años de crisis. El desafío, advierten los expertos, podría marcar la próxima década del país.Equipos de rescate trabajan tras los terremotos que afectaron Venezuela

Equipos de rescate trabajan en las zonas afectadas por los terremotos en Venezuela, en una imagen de archivo.

El gobierno venezolano, junto con organismos internacionales, enfrenta ahora la tarea de coordinar una respuesta integral que aborde tanto la emergencia humanitaria como la reconstrucción sostenible del país.