El ritmo de vida actual, marcado por la inactividad física y las extensas jornadas laborales, ha posicionado al sedentarismo como uno de los principales factores de riesgo para desarrollar enfermedades hematológicas graves, que afectan de manera silenciosa a gran parte de la población.
En una entrevista exclusiva para El Día, el médico hematólogo Francisco de Jesús Goico Morales explicó la relación directa entre la falta de movilidad y la aparición de coágulos sanguíneos.
El peligro de la inactividad
Aunque en un sistema circulatorio sano los glóbulos rojos transportan oxígeno de manera fluida a todos los tejidos, la inactividad sostenida altera este proceso natural al provocar el estancamiento de la sangre en las extremidades.
"Si hay una vida sedentaria porque a ese cuerpo no le dan circulación, esas arterias y venas están paralizadas, provocando que esa falta de oxigenación acumule grasa que sí va a producir trombosis o taponamiento donde sea", alertó Goico Morales.
Señales de alerta térmica
"Si te pones la mano en los brazos y tienes una temperatura normal pero los pies se van poniendo fríos, significa que el oxígeno no está llegando bien", explicó el especialista, precisando que esta asimetría térmica evidencia un bloqueo en el flujo arterial.
Recordó que el cuerpo humano cuenta con mecanismos de defensa para advertir fallos circulatorios, como la temperatura corporal uniforme de aproximadamente 37 grados Celsius, un factor clave para detectar el riesgo de trombosis.
Anemia o agotamiento
Goico Morales, también secretario de Asuntos Internacionales del Colegio Médico Dominicano (CMD), destacó la anemia como un padecimiento frecuente en el país, que suele confundirse con cansancio físico.
"Ya cuando sientes que ese cansancio diario es como si te quisiera dar un mareo, hay que investigar urgentemente porque los dominicanos somos de los que más nos automedicamos y en medicina una reacción alérgica hasta la vida te puede costar", enfatizó.
¿Cómo aprovechar los nutrientes de los alimentos?
Para afrontar la anemia leve, la alimentación es fundamental. El consumo de nutrientes como el ácido fólico presente en legumbres, habichuelas o pepinos puede restablecer los niveles óptimos en la sangre.
El médico recomendó el consumo de vísceras como el hígado y el bazo de res para contrarrestar la anemia ferropénica, aconsejando cocinarlos "vuelta y vuelta", pues "si lo cocinas mucho le vas a matar todo el hierro".