APUNTE.COM.DO, Madrid.- La mitad de los españoles con problemas de salud mental, el 49,1 %, se sienten solos, frente a las que no padecen este tipo de dolencias (11 %), con un incremento en este tipo de trastornos especialmente entre la juventud, según el Observatorio Estatal de la Soledad no Deseada (SoledadES).

El estudio, elaborado por la Fundación ONCE y Fundación AXA, muestra que la prevalencia de la soledad no deseada es casi cinco veces superior entre las personas que tienen problemas de salud mental.

El 20,2 % de la población sufre soledad no deseada, una cifra similar a la de 2024 (20 %), mientras que la soledad crónica (de dos o más años de duración) ha pasado del 13,5 % al 15,6 %.

Además, el 24 % de los españoles dice tener problemas de salud mental, en contraste con el 18,3 % de hace dos años.

De este porcentaje, el 13,3 % cuenta con un diagnóstico médico, mientras que el 10,6 % solo con la sospecha de padecer ese trastorno, por lo que «la soledad puede precipitar o exacerbar los síntomas de salud mental, mientras que los problemas de salud mental pueden intensificar los sentimientos de soledad», según un comunicado.

La prevalencia y la evolución del aislamiento involuntario se mantiene estable desde 2024, y los problemas mentales han aumentado casi seis puntos en los últimos dos años.

Una persona se protege de la lluvia con un paraguas.

Una persona se protege de la lluvia con un paraguas. EFE/Kai Försterling

«La soledad no deseada suele ser silenciosa, discreta, invisible», ha reflexionado el vicepresidente del Grupo Social ONCE, Alberto Durán, en la presentación del informe, que se ha presentado este miércoles en Madrid.

La brecha de género afecta a la soledad

El aislamiento involuntario ha disminuido en los hombres (del 18 al 16,6 %), pero ha aumentado entre las mujeres (del 21,8 al 23,2 %), lo que supone un incremento en la brecha de género, a pesar de que la cifra general no ha variado desde 2024.

En cuanto a la edad, se aprecia un «fuerte descenso» de la soledad no deseada en la juventud, especialmente en el grupo de 18 a 34 años, que pasa del 34,6 al 21,2 %, mientras que incrementa en las personas de 35 a 44 años, del 20,8 al 25,7 %.

El grupo de 55 a 74 años también aumenta, pero entre las personas con una edad más avanzada baja ligeramente.

La evolución muestra que se han reducido las diferencias en el nivel educativo, pues a pesar de que las personas con una educación más baja siguen reportando una mayor soledad, esta crece entre la población con estudios superiores.

La soledad y la discapacidad siguen teniendo «una relación muy estrecha», ya que es muy superior a la de las personas sin discapacidad, aunque entre 2024 y 2026, se han revertido los papeles ligeramente, algo que también sucede respecto a los problemas de salud mental.

El informe también advierte de una doble dimensión del papel de los entornos digitales en la soledad no deseada, pues a pesar de que ofrecen oportunidades para mantener el contacto o acceder a apoyos, algunos usos pueden reforzar el aislamiento y afectar negativamente al bienestar emocional.

De hecho, casi la mitad de la población considera que el uso de las redes sociales contribuye a una mayor soledad y un 38,5% cree lo mismo del uso de la inteligencia artificial.

Las mujeres y los jóvenes, los mayores perjudicados por la salud mental

Los problemas de salud mental se extienden más entre mujeres (30,1 %) que entre hombres (17 %), mientras que es inversamente proporcional a la edad y ha aumentado especialmente entre los jóvenes, con cifras superiores al 30 %.

«Lo que tenemos y lo que encontramos en las nuevas generaciones de hoy en día es una dificultad muy importante para poder vincularse con otros, y esto también tiene que ver con las sociedades que los adultos hemos construido», ha asegurado la comisionada de Salud Mental del ministerio de Sanidad, Belén González Callado.

Entre las personas con un nivel educativo más alto y quienes tienen problemas para llegar a fin de mes, la presencia de estos problemas es mayor.