APUNTE.COM.DO, REDACCION INTERNACIONAL. -La reflexión de Jean de La Fontaine, "Nos esforzamos más en persuadir a los demás de que somos felices que en serlo realmente", cobra especial sentido en la actualidad, donde las redes sociales han convertido la exposición de la vida personal en una práctica cotidiana. La frase invita a cuestionar si dedicamos más tiempo a proyectar una imagen de bienestar que a construir una felicidad genuina.

La Fontaine, nacido el 8 de julio de 1621 en Francia, alcanzó reconocimiento universal por sus Fábulas, obras en las que utilizó animales para retratar las virtudes y defectos del ser humano. A través de sus relatos mostró cómo la vanidad, el orgullo y el deseo de aprobación pueden desviar a las personas de lo que realmente importa.

Su pensamiento coincide con ideas desarrolladas siglos después por la psicología y la filosofía. Diversos estudios sostienen que gran parte del malestar surge al comparar nuestra vida con la imagen idealizada que creemos que viven los demás. En las redes sociales solemos observar los mejores momentos de otras personas y los contrastamos con nuestras dificultades cotidianas, generando una percepción distorsionada de la realidad.

Filósofos y pensadores también han advertido sobre este fenómeno. La recomendación es dejar de competir por aparentar una vida perfecta y concentrarse en el propio crecimiento, comparándonos únicamente con quienes fuimos ayer. La verdadera satisfacción surge cuando el bienestar depende de nuestras experiencias y valores, no de la aprobación externa.

El mensaje de La Fontaine sigue siendo una invitación a vivir con autenticidad: disfrutar los momentos felices sin sentir la necesidad de demostrar constantemente que lo somos. La felicidad más duradera es aquella que se experimenta en silencio, se construye día a día y nace de una vida vivida con honestidad hacia uno mismo.