APUNTE.COM.DO- SANTO DOMINGO,REPUBLICA DOMINICANA- Rafael Leónidas Trujillo Molina tenía ascendencia franco-.haitianan, según investigaciones profundas de historiadores dominicano, pero como una ironía de la vída. el dictador dominicanopromovió durante su régimen una política de fuerte nacionalismo y rechazo hacia Haití, ordenando la matanza de cientos de haitianos.
El reconocido historiador Frank Moya Pons, expresidente de la Academia Dominicana de la Historia, ha explicado en sus estudios sobre las raíces familiares dominicanas que numerosos linajes establecidos en el país procedían de la antigua Saint-Domingue (actual Haití), incluyendo el apellido Chevalier, perteneciente a la familia materna de Trujillo.
Mientras que,investigaciones publicadas por el Instituto Dominicano de Genealogía vinculan a la madre del dictador, Altagracia Julia Molina Chevalier, con antepasados procedentes de Saint-Domingue, estableciendo que su ascendencia incluía raíces franco-haitianas.
Por su parte,el historiador Bernardo Vega, uno de los principales estudiosos de la Era de Trujillo, también ha contribuido a documentar numerosos aspectos de la vida familiar y política del dictador mediante investigaciones basadas en archivos históricos.
En tanto, el historiador Roberto Cassá, director del Archivo General de la Nación y expresidente de la Academia Dominicana de la Historia, ha insistido en la necesidad de estudiar la figura de Trujillo con base en evidencias documentales y no en mitos o interpretaciones ideológicas.
Especialistas coinciden en que una cosa es la nacionalidad y otra la ascendencia familiar. Trujillo nació en San Cristóbal, era dominicano por nacimiento, pero las investigaciones históricas indican que parte de su linaje materno provenía de familias radicadas en la antigua colonia francesa de Saint-Domingue.
La existencia de ese origen familiar ha sido considerada por muchos investigadores como una de las grandes paradojas de la historia dominicana, debido a que durante la dictadura se impulsó una política antihaitiana que culminó en episodios tan dramáticos como la Masacre del Perejil de 1937.
Apunte.com.do considera que el estudio de este tema debe realizarse con objetividad histórica, apoyado en documentos, investigaciones genealógicas y el trabajo de especialistas como Frank Moya Pons, Bernardo Vega y Roberto Cassá, evitando prejuicios y privilegiando el rigor académico.