APUNTE.COM.DO. SANTO DOMINGO. REPÚBLICA DOMINICANA.- El doctor Joaquín Balaguer, expresidente de la República Dominicana será una figura recordada por generaciones para bien o para mal, por su trayectoria política. Muy pocos lideres políticos dominicanos tuvieron un dominio de la palabra como este abogado, escritor, poeta, ensayista y siete veces presidente de la República. La primera durante la dictatura de de Rafael Leónidas Trujillo, luego gobernó el país durante 22 años en época separadas, 1966-1978: 12 años;. 1986-1996: 10 años, aunque el último cuatrienio fue reducido a dos años.

Retomando el tema de las frases célebres,  Balaguer convirtió muchas de sus respuestas en verdaderas frases de colección que, décadas después, continúan siendo recordadas por dirigentes políticos, periodistas y ciudadanos.

Historiadores como Roberto Cassá, Frank Moya Pons y Bernardo Vega han resaltado su extraordinaria capacidad oratoria, su dominio del lenguaje y su habilidad para responder con ironía, inteligencia y serenidad incluso en los momentos más difíciles de su carrera política.

Entre sus expresiones más conocidas figura la que pronunció al responder cuestionamientos sobre la corrupción en su gobierno:

"La corrupción se detiene en la puerta de mi despacho."

La frase pasó a formar parte de la historia política dominicana y todavía hoy es citada cada vez que se debate el tema de la transparencia en la administración pública.

Otra de sus respuestas más recordadas fue: "Yo sigo como la mala res.", una expresión con la que buscaba describir su fortaleza física y política, aun cuando ya había superado los noventa años de edad.

Cuando algunos periodistas ponían en duda su capacidad para gobernar debido a su avanzada ceguera, Balaguer respondió con una frase que arrancó sonrisas entre los presentes: "Yo no voy al Palacio Nacional a ensartar agujas."

En otra ocasión complementó esa idea diciendo: "Estoy ciego, sordo y mudo."

Una expresión cargada de ironía que utilizaba para evitar responder preguntas sobre asuntos políticos delicados.

La periodista norteamericana

Una de las anécdotas más comentadas ocurrió cuando una periodista estadounidense le preguntó por qué nunca se había casado.

Sin perder la calma y con una sonrisa a flor de labios, Balaguer respondió:

"Porque no había encontrado una mujer como usted."

La respuesta provocó risas y aplausos entre los presentes y pasó a formar parte del anecdotario político dominicano.

El béisbol y la política

Durante una campaña electoral, cuando las encuestas lo colocaban en un distante tercer lugar, un periodista quiso saber cómo pensaba ganar las elecciones.

Balaguer respondió apelando al deporte nacional:

"Desde tercera se llega más rápido al home."

El tiempo terminó dándole la razón, pues finalmente alcanzó la Presidencia de la República.

"Estoy esperando que el mango caiga de la mata"

Otra frase ampliamente recordada se remonta a los años de la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo.

Según numerosos testimonios históricos, mientras Juan Bosch permanecía exiliado, le hizo llegar la invitación para que abandonara el país y se uniera a la lucha contra el régimen.

La respuesta atribuida a Balaguer fue: "Estoy esperando que el mango caiga de la mata."

La expresión reflejaba su característica prudencia y su tendencia a esperar el momento políticamente más conveniente para actuar.

Fernando Álvarez Bogaert

Otra de las frases que aún recuerdan quienes vivieron aquella época fue la dirigida al dirigente reformista Fernando Álvarez Bogaert, tras una decisión política que Balaguer consideró equivocada.

Su respuesta fue directa:

"Bueno, yo creo que usted se hizo pupú fuera del cajón."

Con el paso de los años, la expresión comenzó a citarse popularmente como:

"Usted se cagó fuera del cajón."

Ambas versiones han circulado ampliamente en la memoria política dominicana.

Otras frases que hicieron historia

Entre las expresiones más recordadas del líder reformista también figuran:

"No tengo compromisos con nadie."

"La Constitución es un pedazo de papel."

"Majestad, llevamos quinientos años esperando.", pronunciada durante una visita del rey de España.

Balaguer también acostumbraba decir que "el silencio también es una respuesta", actitud que convirtió en una estrategia política. En innumerables ocasiones optó por guardar silencio ante las críticas o los ataques de sus adversarios, convencido de que el tiempo terminaba respondiendo por él. Esa forma de actuar alimentó el misterio que siempre rodeó su figura y reforzó la imagen de un político calculador, prudente y dueño de un extraordinario autocontrol.

Un hombre de pocas palabras, pero de frases inolvidables

Quienes conocieron de cerca a Balaguer coinciden en que medía cuidadosamente cada palabra. Rara vez improvisaba y, cuando lo hacía, sus respuestas solían convertirse en titulares de prensa.

Su aguda memoria, su formación humanística y su dominio de la literatura le permitían responder con citas históricas, referencias bíblicas, metáforas o expresiones cargadas de doble sentido. Esa combinación de inteligencia, cultura y habilidad política hizo que muchas de sus frases trascendieran el momento en que fueron pronunciadas.

No pocas veces evitó responder directamente a preguntas incómodas, recurriendo al humor, la ironía o al silencio, una estrategia que desarmaba a sus interlocutores y mantenía la expectativa de la opinión pública.

Un legado que trasciende la política

Para algunos, Joaquín Balaguer fue un brillante estadista y uno de los gobernantes más influyentes del siglo XX dominicano; para otros, una figura controvertida cuya trayectoria continúa siendo objeto de intensos debates entre historiadores y analistas políticos.

Lo que pocos discuten es que poseía un dominio excepcional del lenguaje y una extraordinaria capacidad para comunicar ideas con frases breves, ingeniosas y memorables.

A más de dos décadas de su fallecimiento, muchas de sus expresiones siguen siendo citadas en discursos, entrevistas, programas de radio y televisión, redes sociales y conversaciones cotidianas, demostrando que su manera de comunicar dejó una huella profunda en la cultura política dominicana.

El hombre detrás de las frases

Nacido el 1 de septiembre de 1906 en Navarrete, provincia de Santiago, Joaquín Balaguer fue abogado, diplomático, escritor, poeta y ensayista. Publicó decenas de obras sobre literatura, historia, política y derecho, convirtiéndose en uno de los intelectuales más prolíficos de la República Dominicana.

Ejerció la Presidencia de la República en siete ocasiones, primero entre 1960 y 1962, tras la muerte de Rafael Leónidas Trujillo, y posteriormente durante los períodos 1966-1978 y 1986-1996, dejando una profunda huella en la infraestructura nacional con la construcción de carreteras, presas, escuelas, hospitales, viviendas y parques.

Su legado continúa siendo motivo de análisis por los importantes proyectos de desarrollo impulsados durante sus gobiernos, así como por las controversias políticas y los cuestionamientos sobre violaciones a los derechos humanos ocurridas en determinados períodos de su administración.

Un personaje irrepetible

Más allá de las pasiones políticas que todavía despierta su figura, Joaquín Balaguer ocupa un lugar singular en la historia nacional. Su inteligencia, su capacidad para manejar el poder y su extraordinario dominio de la palabra hicieron de él un personaje irrepetible.