APUNTE.COM.DO, REDACCION INTERNACIONAL. -La frase "nunca es tarde para estudiar" inspira a miles de personas a regresar a las aulas. Sin embargo, cuando el propósito es cursar una carrera universitaria para ejercerla profesionalmente después de los 50 o 60 años, la realidad del mercado laboral plantea importantes desafíos que merecen ser analizados.


Uno de los principales obstáculos es la dificultad para conseguir empleo. En muchos sectores, las empresas suelen preferir candidatos más jóvenes, con una mayor expectativa de permanencia en la organización. Aunque las leyes prohíben la discriminación por edad, quienes buscan trabajo en una etapa avanzada de la vida reconocen que las oportunidades suelen ser más limitadas.


A esto se suma que una carrera universitaria exige varios años de formación y, posteriormente, tiempo para adquirir experiencia y consolidarse profesionalmente. Por ello, algunos consideran que iniciar esos estudios con la expectativa de desarrollar una nueva carrera laboral puede no ser la decisión más práctica.


Esta posición no pretende desmotivar a nadie a estudiar. Al contrario, parte de la convicción de que el conocimiento nunca es una pérdida de tiempo. Lo que propone es un cambio de enfoque: estudiar para crecer intelectualmente, ampliar la cultura general, satisfacer una meta personal o fortalecer capacidades, más que depositar todas las expectativas en conseguir empleo o ejercer una profesión durante muchos años.


Comentario de Ramiro Estrella


El periodista y abogado Ramiro Estrella, director ejecutivo de Apunte.com.do, considera que el tema debe abordarse con objetividad.


"Mi planteamiento no es que las personas dejen de estudiar. Todo lo contrario: estudiar siempre enriquece al ser humano. Lo que entiendo es que, a partir de cierta edad, quien decida iniciar una carrera universitaria debe hacerlo pensando principalmente en adquirir conocimientos y crecer como persona, y no basando sus expectativas únicamente en ejercer la profesión. La realidad demuestra que encontrar empleo después de los 50 o 60 años puede ser muy difícil y, en muchos casos, el tiempo necesario para estudiar y luego ejercer es limitado.

En la vida, cada decisión debe tomarse con los pies sobre la tierra."


Este enfoque no busca establecer una regla absoluta. Existen personas que logran graduarse en edades avanzadas y ejercer con éxito. Sin embargo, también es cierto que muchas encuentran barreras para insertarse en el mercado laboral. Por ello, antes de iniciar una carrera universitaria, conviene evaluar con realismo los objetivos personales, las oportunidades disponibles y el tiempo con el que se cuenta para aprovechar esa formación.