APUNTE.COM.DO, SANTO DOMINGO. -El último acto violento imputado a La Mano fue el intento de incendio de la residencia del periodista Tomás Casals Pastoriza en Santiago, ocurrido el 5 de noviembre mientras el autor de la columna “Desde la calle” (del periódico Listín Diario) se encontraba en un cine de esa ciudad.

Un año antes de la tenebrosa presencia pública de la gavilla conocida como La Banda, un grupo no menos siniestro se identificó con el nombre de la organización paramilitar guatemalteca "La Mano". Este grupo se atribuyó varios atentados contra dirigentes políticos y comunicadores en Santo Domingo, lo que obligó al presidente Joaquín Balaguer a admitir que el país sufría una situación de alto riesgo creada por “los incontrolables”. El mandatario prometió enfrentar la crisis mediante la aplicación de las resoluciones de la Organización de Estados Americanos (OEA) en materia de terrorismo.

El jefe de Estado explicó que dicha problemática se percibía en cualquier lugar del mundo. Afirmó que en esta media isla se padecía “no por ineficiencia de los servicios policiales, sino porque era imposible mantener un control absoluto sobre la delincuencia”. A ese enfoque agregó: “Tratamos de evitar el terrorismo y reducirlo a su mínima expresión. Para ello, el Gobierno utilizará todos los medios a su alcance para develar cualquier intentona en gran escala como la ocurrida en los últimos días”.

Sin embargo, su gobierno no obtuvo resultados satisfactorios en las investigaciones policiales para esclarecer el acto de terror perpetrado el 20 de marzo de 1970 contra el periodista Juan Bolívar Díaz Santana, director del popular noticiario “Noti-Tiempo”, de Radio Comercial, cuyo automóvil fue destrozado por una carga de dinamita. En esa operación participó junto a La Mano —según denunció el afectado— un experto en explosivos de la Policía.

Tampoco se esclareció el hecho de violencia del 1 de julio en la mansión del empresario y dirigente perredeísta José Desiderio Ares Maldonado, en el ensanche Naco. La casa fue atacada a tiros por el grupo paramilitar con la finalidad de atentar contra los dos principales líderes del Partido Revolucionario Dominicano (PRD): Juan Bosch y José Francisco Peña Gómez, quienes abandonaron el lugar una hora antes de la embestida. Allí cayó asesinado el joven Julio Guzmán y resultó gravemente herido su padre José Delio, un próspero hacendado vegano asentado en Bonao, quien era el principal sostén de dicho partido en el Cibao central.

José Delio Guzmán estuvo interno durante varios días en una clínica de la capital debatiéndose entre la vida y la muerte. Logró reponerse de los efectos de nueve balazos y, en 1978, fue electo senador por la provincia de La Vega en la boleta del perredeísmo.

La tragedia en el hogar de la familia Ares-Guzmán desencadenó encendidas protestas de la prensa y de políticos opositores. Juan Bosch acusó directamente a La Mano de ser responsable de esta acción contra una figura notable. Al respecto, el periódico vespertino Última Hora pidió al gobierno en su editorial proteger a la familia Ares Guzmán y asignar una escolta permanente a Bosch, por ser un líder controversial que generaba “tan ardientes pasiones a su favor como llameantes pasiones en su contra”.

Esa solicitud fue respondida de inmediato por el presidente Balaguer, quien ofreció asignar una custodia militar al líder opositor (quien había residido durante casi cuatro años en España) tan pronto encontrara una residencia donde instalarse. Balaguer aclaró que no intervendría en la selección de la escolta, ya que correspondía a Bosch participar en la escogencia.

Bosch declinó la oferta, aun cuando la intención de Balaguer contó con el beneplácito de la opinión pública y de una comisión de notables. Dicha comisión realizaba esfuerzos de mediación para frenar la violencia, temerosa de que las agresiones detonaran en enfrentamientos interminables entre los militantes de los grandes partidos.

Nueva embestida

Tras una tensa calma de una semana, el terrorismo volvió a pasearse de modo impune cerca del Conservatorio Nacional de Música. Dos individuos armados con ametralladora y fusil asaltaron el vehículo de Máximo Ares García, uno de los fundadores del partido blanco en el exilio. Los asaltantes humillaron al chofer y dejaron mensajes con amenazas de muerte firmadas por La Mano contra el conocido luchador antitrujillista.

Las contrariedades de este período convulso prosiguieron el 28 de julio y el 4 de agosto. Primero, con la voladura del vehículo del doctor Frank Cabral Calcagno (odontólogo, dirigente del Partido Quisqueyano Demócrata y más tarde agente de seguridad del Estado) en el garaje de su residencia en la avenida Sarasota. Luego, con el atentado contra Eliseo Andújar (Barahona), ejecutado por dos individuos que penetraron armados a su vivienda en la calle José Gabriel García No. 60, en Ciudad Nueva, donde le propinaron seis balazos. Barahona había sido el primer civil con rango de comandante en la revuelta de abril de 1965 y formaba parte del equipo de seguridad del máximo líder del partido blanco.

Mes y medio después, un individuo asilado en la embajada de México denunció un plan de sectores policiales para dinamitar Radio Comercial y asesinar a los periodistas Juan Bolívar Díaz Santana y Radhamés Virgilio Gómez Pepín. La denuncia fue hecha el 20 de octubre por César Marino Reyes (el Cerdo), un militante del grupo Plinio que se había infiltró en La Mano. Horrorizado por los planes macabros, decidió apartarse y buscar asilo diplomático.

A raíz de esto, el periodista Juan Bolívar Díaz se vio forzado a renunciar a la dirección de prensa de Radio Comercial el 27 de octubre. Alegó que carecía de garantías para el ejercicio periodístico y que su dimisión “se hizo moralmente inevitable ante el cúmulo de presiones, amenazas y actitudes chantajistas”. Afirmó que su renuncia “de ninguna forma era una huida, sino que ha sido precisamente por responsabilidad. En cualquier parte y en todas las circunstancias seguiré sirviendo a la verdad”.

El último acto violento imputado a La Mano fue el intento de incendio de la residencia del periodista Tomás Casals Pastoriza en Santiago, ocurrido el 5 de noviembre mientras el autor de la columna “Desde la calle” (del periódico Listín Diario) se encontraba en un cine de esa ciudad.

Este grupo se mantuvo en la palestra pública hasta el jueves 17 de diciembre de 1970, cuando lanzó su último comunicado. En él, amenazaba de muerte al diputado Federico "Chichí" Mateo, del Movimiento de Integración Democrática Antirreleccionista (MIDA), por introducir en el Congreso un proyecto de ley de amnistía en favor de los presos políticos, a quienes el grupo tildaba de vulgares terroristas que dirigían comandos desde la prisión.

Origen y Atrocidades

Esta estructura paramilitar se caracterizó por su accionar clandestino y su tenacidad en el rastreo y persecución violenta de los disidentes de la reelección del presidente Joaquín Balaguer.

Desde que se enteró de la primera acción terrorista de La Mano en marzo de 1970, el profesor Juan Bosch amenazó con divulgar los nombres de los integrantes de esa peligrosa entidad clandestina. Según denunció, el grupo fue formado por el “frente oligárquico” y contaba entre sus miembros con funcionarios públicos. Estos operaban bajo la asesoría permanente de la CIA y el apoyo de exiliados cubanos de Miami financiados por el gobierno norteamericano, con el objetivo de asesinar a líderes latinoamericanos vinculados a la izquierda.

La denuncia de Bosch provocó que la formación paramilitar distribuyera un volante en la capital en el que ofrecía cinco mil pesos por su captura, de preferencia muerto, al tiempo que difundía el rumor de un plan para secuestrar a su hijo mayor, León.

Entre tanto, el expresidente culpó al gobierno de Balaguer de coadyuvar en el incremento de la violencia por tratar a sus opositores “como los comunistas más peligrosos, los traga-niños, traga-hombres más feroces que se han visto en la faz de la tierra”. Bosch advertía que esta prédica oficial creaba un sentimiento de odio contra el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) en varios sectores de las Fuerzas Armadas, aunque descartaba que el terror obedeciera a un plan específico para lanzar al PRD a una acción armada.

Como precedente histórico, la organización clandestina que operó en Santo Domingo emulaba a la entidad guatemalteca del mismo nombre que en 1949 ultimó al teniente coronel Francisco Javier Arana, tío del presidente Carlos Manuel Arana Osorio y sindicado como agente trujillista. En Guatemala, ese grupo de derecha estuvo integrado por militares, policías, veteranos de las fuerzas armadas, comerciantes, terratenientes y políticos que usaron el terror para combatir los cambios sociales e impedir los avances políticos, económicos y culturales.

La Mano entró a la República Dominicana protegida por altos funcionarios con poder en los cuarteles y departamentos oficiales, tal como refirió el periodista Julio César Martínez en sus artículos de 1970 en el periódico Última Hora. El destacado autor de la columna “Proa” reveló en ese diario que, a principios de ese año, llegó al país un exoficial guatemalteco —veterano de la organización original— contratado por sectores locales para entrenar en las técnicas del terror y del crimen a los integrantes nativos.

Martínez agregó que, según sus fuentes, esta sociedad ultrasecreta contaba con cuantiosos fondos económicos y bélicos para actuar en total impunidad. Su fin era crear circunstancias desestabilizadoras que conducirían a una hecatombe total si las autoridades y la ciudadanía no procedían con dureza.

Esa revelación fue avalada por el secretario de Interior y Policía, doctor Juan Arístides Taveras Guzmán, quien no descartó la posibilidad de que fuerzas extracontinentales estuvieran detrás de La Mano, empeñadas en obstaculizar el avance del Gobierno por medio de una labor conspirativa y subversiva.

Por su parte, el doctor Alfonso Moreno Martínez, excandidato presidencial y líder del Partido Revolucionario Social Cristiano (PRSC), reclamó una acción “perseverante, enérgica y responsable” de las autoridades para terminar con el terrorismo. Asimismo, criticó la rapidez con que los responsables del orden público reprimieron violentamente a los trabajadores de la Falconbridge, en contraste con la impunidad paramilitar.

El pronunciamiento más enérgico lo hizo el secretario general del partido blanco, doctor José Francisco Peña Gómez, quien alertó que los actos de terror se sucedían de modo tan frecuente que ponían en riesgo la estabilidad del propio gobierno de Balaguer.

En 1970, además de la violencia ejercida por La Mano, el país sufrió la brutalidad generada desde el propio litoral policial. Entre las víctimas de ese año se contaron Francisco Tiburcio Germán, Elmindo Gómez Santana, el excombatiente constitucionalista Elpidio Zarzuela, el pastor evangélico Marcos Thomes García, Nicolás Morel, Nelson de la Cruz, Abraham Martínez, Freddy Antonio Martínez Alegría, Juan González, Mario Perdomo Monteagudo, Marino de Jesús, Antonio Maduro, el estudiante universitario Luis Arnaldo Melo Ubiera y el obrero Danilo Antonio Maduro.

Ese mismo año también cayeron Otto Morales Efres y Amín Abel Hasbún, destacados líderes del Movimiento Popular Dominicano (MPD), asesinados el 16 de julio y el 24 de septiembre, respectivamente; así como el comunicador y productor de televisión Enrique Piera, asesinado la noche del 9 de octubre.