APUNTE.COM.DO, REDACCION INTERNACIONAL. -La psicóloga Sara Navarrete explica que dejar ropa acumulada sobre una silla no suele ser una señal de desorganización, sino una forma práctica de posponer una decisión. Muchas personas colocan allí prendas que no están lo suficientemente sucias para lavar ni tan limpias como para volver al armario.
Saturación mental y estrés
Según la especialista, este hábito puede reflejar una mente sobrecargada. Después de un día lleno de responsabilidades y decisiones, el cerebro prioriza lo urgente y deja en segundo plano tareas menores, como guardar una camiseta. En muchos casos, el desorden visible es una consecuencia del estrés y no su causa.
Un espacio entre el orden y el desorden
La llamada “silla de la ropa” funciona como una zona intermedia para prendas de uso frecuente. Navarrete señala que las personas que recurren a este hábito suelen ser prácticas y enfocan su energía en actividades que consideran más importantes, sin necesidad de mantener una perfección constante en el hogar.
Cuando puede ser una señal de alerta
La acumulación de ropa solo se convierte en un problema cuando genera culpa, frustración, sensación de pérdida de control o conflictos con otras personas. En esos casos, el malestar emocional asociado al hábito merece atención.
El efecto de las tareas pendientes
La psicóloga relaciona este comportamiento con el llamado Efecto Zeigarnik, según el cual las tareas no terminadas permanecen activas en la mente y consumen recursos mentales. Cada prenda sin guardar puede convertirse en un pequeño recordatorio de algo pendiente.
La clave: funcionalidad, no perfección
Navarrete recomienda buscar una casa funcional en lugar de una casa perfecta. Mantener sistemas simples de organización, reducir la acumulación de objetos y aceptar que el hogar no estará impecable todo el tiempo ayuda a relacionarse con el orden de una manera más saludable y flexible.