APUNTE.COM.DO, SANTO DOMINGO.– La figura de Gonzalo Castillo continúa generando interés en el escenario político dominicano. Su reciente favorecimiento judicial en el caso Calamar y la reafirmación de sus aspiraciones presidenciales han reabierto el debate sobre una pregunta que muchos se hacen: ¿cómo puede un dirigente mantenerse competitivo políticamente después de haber enfrentado un proceso judicial de tanta repercusión?


Diversos analistas coinciden en que la respuesta no se encuentra en un solo factor, sino en una combinación de elementos políticos, sociales y electorales.


El politólogo y consultor electoral Rosario Espinal ha sostenido en múltiples análisis sobre la política dominicana que los votantes suelen evaluar simultáneamente el liderazgo, la capacidad de gestión, la identificación partidaria y las expectativas de futuro, más allá de los procesos judiciales que puedan afectar a una figura política.


En una línea similar, el sociólogo y analista político Daniel Pou ha explicado en distintos escenarios que la cultura política dominicana tiende a valorar los liderazgos consolidados y el arraigo partidario, especialmente cuando se trata de figuras con alto nivel de reconocimiento público.


En el caso de Gonzalo Castillo, uno de los factores que explican su permanencia es precisamente su nivel de conocimiento nacional. Fue ministro de Obras Públicas durante varios años y candidato presidencial en las elecciones de 2020, lo que le permitió construir una imagen ampliamente conocida por la población.


A esto se suma el respaldo de una parte importante de la estructura del Partido de la Liberación Dominicana (PLD). De acuerdo con recientes mediciones publicadas en medios nacionales, Castillo encabeza ampliamente las preferencias internas entre los aspirantes presidenciales peledeístas, alcanzando alrededor de un 48 % de apoyo dentro de esa organización política.


Otro elemento señalado por especialistas es la percepción de la presunción de inocencia. Mientras no exista una condena definitiva, muchos ciudadanos entienden que los derechos políticos de una persona permanecen intactos, criterio que ha sido defendido por dirigentes del propio PLD.


Algunos observadores también recuerdan las acciones de carácter social y humanitario desarrolladas por Castillo durante la pandemia de COVID-19, iniciativas que contribuyeron a fortalecer su imagen entre determinados sectores de la población.


Sin embargo, la realidad política presenta matices. Aunque lidera con amplitud la competencia interna peledeísta, estudios de opinión recientes muestran que su imagen pública continúa generando opiniones divididas entre los dominicanos, reflejando tanto niveles importantes de apoyo como de rechazo.


Análisis de Ramiro Estrella


Para el periodista y abogado Ramiro Estrella, director ejecutivo de Apunte.com.do, el caso de Gonzalo Castillo demuestra que en política los procesos judiciales y la popularidad electoral no siempre avanzan por el mismo camino.


"Muchos ciudadanos valoran más la percepción de capacidad de trabajo, cercanía con la gente y experiencia de gestión que los expedientes judiciales, especialmente cuando no existe una condena definitiva. La historia política dominicana y latinoamericana muestra numerosos ejemplos de líderes que han conservado apoyo popular aun en medio de cuestionamientos legales", considera Estrella.


A juicio del comunicador, también influye el hecho de que una parte importante del electorado recuerda la gestión de Gonzalo Castillo en Obras Públicas y mantiene una identificación histórica con el PLD.


"La política se mueve tanto por percepciones como por hechos. Mientras los tribunales juzgan responsabilidades legales, los ciudadanos suelen votar guiados por la confianza, la simpatía, la experiencia y las expectativas que depositan en un candidato", agrega.


Lo cierto es que, independientemente de las opiniones encontradas que genera su figura, Gonzalo Castillo continúa ocupando un espacio.