APUNTE.COM.DO, REDACCION INTERNACIONAL. -El filósofo español José Ortega y Gasset sostenía que la verdadera excelencia no consiste en sentirse superior a los demás, sino en exigirse constantemente ser mejor. Para él, el valor de una persona no dependía de su origen, posición social o riqueza, sino de su compromiso con el crecimiento personal y la superación de sus propios límites.
En su obra La rebelión de las masas, publicada en 1929, distinguió entre el “hombre excelente” y el “hombre-masa”. El primero busca mejorar continuamente y asume responsabilidades, mientras que el segundo se conforma con lo que es y no siente la necesidad de cuestionarse ni de progresar.
Ortega advertía que las sociedades avanzan cuando sus ciudadanos cultivan el pensamiento crítico, la disciplina y el esfuerzo personal. Por ello, defendía una “aristocracia del carácter”, accesible a cualquier persona dispuesta a trabajar en sí misma, independientemente de su condición social. Su mensaje sigue vigente como una invitación a la responsabilidad individual y al desarrollo constante.