APUNTE,COM,DO, REDACCION INTERNACIONAL. -Hace 200 años, el farmacéutico británico John Walker cambió la historia de manera accidental al crear el primer fósforo de madera de fricción. Mientras realizaba experimentos químicos para fabricar explosivos, descubrió que una mezcla seca se encendía al rozar una superficie, dando origen a una forma práctica y portátil de producir fuego.
En 1827 comenzó a vender sus llamadas “luces de fricción”, unas delgadas varillas de madera recubiertas con una mezcla química que se encendía al frotarse con papel de lija. Aunque el invento revolucionó la vida cotidiana y facilitó tareas domésticas e industriales, Walker nunca patentó su creación ni buscó explotar comercialmente su éxito.
Poco después, otros fabricantes copiaron y mejoraron el producto, impulsando la producción masiva de fósforos en todo el mundo. Con el tiempo, estos se convirtieron en un artículo indispensable para encender estufas, lámparas y motores de vapor, contribuyendo al desarrollo de la vida moderna.
Dos siglos después, historiadores y habitantes de su ciudad natal buscan reconocer el legado de Walker, cuyo descubrimiento accidental transformó para siempre la manera en que la humanidad genera fuego de forma rápida y sencilla.