APUNTE.COM.DO, REDACION INTERNACIONAL. -El psicólogo juvenil Javier de Haro advirtió sobre el impacto que está teniendo el uso excesivo de la inteligencia artificial en niños y adolescentes, especialmente en el ámbito escolar y emocional. Según explicó, cada vez más estudiantes utilizan herramientas de IA para realizar tareas académicas sin desarrollar el esfuerzo intelectual necesario para aprender correctamente.

De acuerdo con el especialista, más del 60 % de los alumnos de secundaria ya emplea inteligencia artificial en sus deberes escolares. Aunque reconoce que la tecnología puede ser útil como apoyo para organizar ideas o resolver dudas, señaló que el problema surge cuando los jóvenes delegan completamente el razonamiento y el trabajo mental en las plataformas digitales.

“El esfuerzo es precisamente lo que te hace aprender”, afirmó De Haro, quien mostró preocupación por el aumento de trabajos escolares elaborados con un nivel impropio para la edad de muchos estudiantes. Algunos docentes, explicó, se encuentran con tareas de alumnos de primaria redactadas con estructuras similares a investigaciones universitarias o textos académicos avanzados.

El psicólogo considera que prohibir la inteligencia artificial no es la solución, sino enseñar a utilizarla de manera responsable. Entre las estrategias que propone destaca la defensa oral de trabajos y proyectos, ya que esto permite comprobar si el estudiante realmente comprendió el contenido o simplemente presentó respuestas generadas automáticamente.

Además del impacto académico, De Haro expresó preocupación por las consecuencias emocionales del uso de IA entre adolescentes. Muchos jóvenes están recurriendo a estas herramientas para consultar problemas personales o emocionales antes que conversar con familiares, amigos o adultos de confianza.

Según explicó, numerosos adolescentes sienten que la inteligencia artificial les ofrece un espacio donde no son juzgados y reciben respuestas rápidas e inmediatas. Sin embargo, alertó que esta dinámica puede fomentar el aislamiento emocional y debilitar las relaciones personales y familiares.

Por ello, insistió en la necesidad de que las familias creen entornos de confianza donde los menores puedan expresarse libremente y recibir orientación humana. También señaló que el auge de la inteligencia artificial obliga a replantear el sistema educativo, priorizando habilidades como el pensamiento crítico, la argumentación y la inteligencia emocional en una sociedad cada vez más dominada por la tecnología.