APUNTE.COM.DO, REDACCION INTERNACIONAL. -El filósofo griego Aristóteles sostenía que la excelencia no surge de acciones aisladas, sino de los hábitos que una persona practica cada día. La famosa frase “Somos lo que hacemos repetidamente; la excelencia, entonces, no es un acto, sino un hábito”, inspirada en su obra Ética a Nicómaco, resume su visión sobre la formación del carácter y la disciplina.
Según su pensamiento, las virtudes se desarrollan mediante la repetición constante de buenas acciones, del mismo modo que un músico alcanza la maestría a través de la práctica continua. Para Aristóteles, el hábito —conocido como “hexis”— transforma comportamientos en parte esencial de la personalidad.
Su enfoque sigue vigente en la actualidad y encuentra eco en áreas como la psicología conductual y el desarrollo personal, donde se destaca que las rutinas y acciones diarias terminan definiendo la identidad y el éxito de las personas.
Aristóteles nació en Estagira en el año 384 a. C., fue discípulo de Platón y maestro de Alejandro Magno. Además, fundó el Liceo en Atenas, una de las escuelas filosóficas más influyentes de la historia.