APUNTE.COM.DO, SANTO DOMINGO. -El Partido Revolucionario Moderno (PRM) hoy está entrampado y pagando las consecuencias de
sus malas decisiones políticas, y la más grave de todas fue olvidarse de su militancia, darle la
espalda a sus cabecillas históricos y sustituir por dirigentes reciclados del PLD y de la Fuerza del
Pueblo, a quienes realmente lucharon por el cambio. Ese error lo está pagando caro.


El PRM llegó al poder en el 2020 impulsado por una enérgica ola de esperanza, sacrificio y
compromiso de miles y miles de perremeístas que enfrentaron persecuciones, atropellos y años
de oposición apostando todo al proyecto de cambio que encabezó Luis Rodolfo Abinader. Sin
embargo, después de alcanzar el gobierno, la mayoría de esos hombres y mujeres fueron
marginados, abandonados, humillados y desconsiderados políticamente, mientras antiguos
adversarios peledeístas y miembros de la FUPU comenzaron a ocupar posiciones, privilegios e
influencia dentro del Estado en la administración del PRM. Ahí comenzó el deterioro.


Ningún partido puede fortalecerse traicionando a sus bases, aliados y colaboradores. Ninguna
estructura partidaria puede mantenerse viva cuando desconecta el poder de la militancia que lo
llevó al mando. Por errores como esos, los números comienzan a hablar con crudeza. La más
reciente encuesta Gallup revela una realidad devastadora para el PRM como organización
política: apenas ronda el 30.4 % de simpatía en el electorado dominicano, a pesar de estar
controlando el gobierno y todas las áreas que componen la autoridad estatal; las alta cortes, el
Congreso de senadores y diputados, gran parte de las alcaldías y la mayoría del aparato
institucional del Estado dominicano.


Eso representa una caída estrepitosa y alarmante si se compara con el determinante triunfo de
las elecciones del 2020 donde el presidente Luis Abinader y el PRM obtuvieron un 52.52 % y en
el 2024 un 57.46 % al reelegirse. Estamos hablando de una pérdida de aproximadamente 27
puntos en menos de dos años, después de haber logrado una de las victorias más contundentes
de la historia política dominicana. ¡Eso no es normal!, y mucho menos para un partido que
todavía está gobernando.


La realidad es que el PRM comenzó a desconectarse de su esencia. Muchos dirigentes se
marearon con el poderío, cerraron las puertas, se alejaron de las bases y comenzaron a
gobernar con una peligrosa arrogancia y prepotencia política, creyendo que el poder era eterno.


Pensaron que podían desplazar a su propia militancia sin pagar consecuencias y creyeron que la
estructura partidaria podía sobrevivir sustituyendo perremeístas por oportunistas, arribistas y
trepadores de la política, los cuales provienen de organizaciones que el pueblo precisamente
rechazó en las urnas. Pero la política pasa factura, y hoy el PRM comienza a enfrentar el
desgaste resultante de sus traiciones y malas acciones, dejando de lado a quién lo llevó al
Palacio Nacional.


El PRM olvidó que los partidos no se destruyen únicamente desde la oposición, muchas veces
comienzan a derrumbarse desde adentro estando en el poder, cuando abandonan sus principios,
menosprecian su dirigencia y traicionan a sus bases… Y si el PRM no rectifica a tiempo, podría
terminar convirtiéndose en otra organización atrapada por la soberbia de la supremacía,
desconectada del pueblo y devorada por los mismos errores que una vez criticó a su casa
anterior que era el PRD.