.APUNTE.COM.DO.- SANTO DOMINGO, ESTE. Nuevos detalles han salido a relucir sobre la tragedia ocurrida en el sector Alma Rosa I, donde un hombre de 48 años ultimó a tiros a su expareja y posteriormente se quitó la vida, en un hecho que ha causado profunda conmoción en la sociedad dominicana.

La víctima fue identificada como Esmeralda Moronta de los Santos, de 36 años, mientras que el agresor respondía al nombre de Omar Tejeda Guzmán, según informes preliminares ofrecidos por las autoridades y versiones de familiares.
De acuerdo con testimonios recopilados en el lugar, el hombre no habría aceptado el fin de la relación sentimental y mantenía una actitud insistente hacia la mujer, pese a que esta había decidido continuar su vida separada de él.

Las investigaciones indican que Esmeralda intentó refugiarse dentro de un colmado de la calle Puerto Rico, en Alma Rosa I, mientras era perseguida por su expareja. Sin embargo, el agresor logró alcanzarla y le disparó varias veces con una pistola calibre 9 milímetros antes de suicidarse.
Familiares de la víctima revelaron que el hombre supuestamente había prometido “dejarla tranquila”, pero la situación tomó un giro fatal la noche del miércoles. También trascendió que la mujer habría acudido anteriormente ante las autoridades competentes para denunciar conflictos y situaciones de amenaza.
El caso ha reavivado el debate sobre la violencia de género, la dependencia emocional y la incapacidad de algunas personas para aceptar una ruptura sentimental.

La psicóloga clínica dominicana Ana Simó ha advertido en múltiples ocasiones que las relaciones marcadas por el control obsesivo, los celos extremos y la manipulación emocional pueden convertirse en escenarios peligrosos cuando una de las partes decide terminar la relación.

De igual manera, el psiquiatra José Miguel Gómez ha señalado que muchos agresores desarrollan conductas posesivas y de persecución que terminan desencadenando hechos violentos cuando sienten que han perdido el control sobre su pareja.

Mientras, expertos en violencia intrafamiliar sostienen que las amenazas, el acoso constante y la negativa a aceptar una separación deben considerarse señales de alerta que requieren atención inmediata de las autoridades y del entorno familiar.
Residentes de Alma Rosa describieron a Esmeralda como una mujer trabajadora y tranquila, mientras el ambiente en la comunidad permanece marcado por el dolor y la indignación ante lo ocurrido.